Temo el senador y las mujeres priistas


El reino de los sátrapas (Mensajes)

Gilberto “el mensajero” Armenta

 

David Cuauhtémoc Galindo Delgado lo hizo.

 

Suponiendo que en la intención le iría bien, se presentó en Acción Nacional y dijo que él quiere ser senador.

 

Lo acompañó una cincuentena de sus fieles admiradores. Le echaron porras. Gritaron su nombre. Lo abrazaron. Algunos incluso se refirieron a él como “senador”. El temo guiñaba el ojo, lanzaba sonrisa de complicidad y se dejaba querer.

 

Así armó él mismo y su equipo el escenario. Había que impactar y llamar la atención.

 

El CDE del PAN hizo lo que le correspondía. Abrió el buzón y dejó que por ahí el temo depositara su documento, ni más ni menos que una carta de intención para competir por el senado. ¡Válgame Dios! Vaya forma de abrir la caja de Pandora.

 

Antes, su compañera militante Célida Teresa López Cárdenas había renunciado al partido despotricando contra la dirigencia nacional y la estatal.

 

El temo Galindo hizo más o menos lo mismo, pero de manera más elegante. Insidiosa, sí, pero elegante. Le explico y lea con atención:

 

Primero, no existe una convocatoria del partido del vado del rio para que, quienes tengan intención de ser candidatos rumbo al 2018, presenten una carta de intención previa a la aspiración. Nunca se ha practicado así.

 

En el mismo sentido, el alcalde fronterizo no es un principiante amateur panista. Es un operador nato que a base de estrategia y negociaciones dictadas desde el poder político partidista que representa su familia en Nogales, ha llegado a ser diputado local, federal y ahora alcalde.

 

Pero una mezcla de errores variopintos lo descalificó al senado.

 

Y aquí, el segundo punto. Él ya sabe que no va. Él Ya sabe que otros encabezaran la formula del partido al senado. Pero a diferencia de su amiga la Célida, él no puede renunciar al PAN, ni buscar irse con otro partido. Menos gritar, llorar o patalear en contra de nadie.

 

Los intereses de doña Consuelo, su madre, no se lo permiten.

 

Entonces había que hacer lo que hizo, aunque eso fuera un error estratégico.

 

Y llegó hasta el PAN con su cartita en la mano. Y les dijo que quiere ser senador.

 

Así exhibe la forma en la que el albiazul está manejando las listas de candidatos. Así exhibe que la intención de la militancia no vale, sino los planes de Damián Zepeda Vidales y los de David Galván Cazares.

Así exhibe de manera brutal, pero elegante, la traición de sus grandes amigos.

 

Y es que, del 2009 al 2012, el temo, el David y el Damián fueron compañeros diputados en el Congreso de Sonora. Los tres compartieron intereses en relación con el padrecismo. Los tres iban en la misma línea rumbo al 2012, luego rumbo al 2015, y el 2018 y al 2021.

 

Pero ahora las cosas son distintas. El que más poder partidista alcanzó fue Damián Zepeda. Y David Galván no tiene más opción que cobijarse detrás de Damián. Y el descobijado resultó ser él, el temo.

 

Por eso la carta de intención. Ya les gritó que, pese a su traición de amigos, él quiere ser tomado en cuenta para el senado. Lo que hagan, David y Damián al respecto, será el tema de las siguientes páginas.

 

En otros asuntos, la fiesta que celebró el PRI en Sonora el pasado fin de semana fue de proporciones monumentales.

 

Las mujeres priistas enseñaron el musculo. Le dijeron a Enrique Ochoa Reza que están listas para lo que viene.

 

Y la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano está en esa línea. Mientras en otros partidos se acusan de misoginia y misandria, en el tricolor todo es distinto.

 

Los proyectos, la forma en la que se irán integrando las listas, la equidad, el empoderamiento, la igualdad de oportunidades y el perfecto accionar del partido son la fórmula para que, dijo Ochoa Reza, se pueda vencer a Andrés Manuel López Obrador, a quien consideró como el enemigo público electoral de México.

 

La gobernadora Claudia, ecuánime, atenta, les dijo a las mujeres que deben prepararse, y no considerar que solo por ser mujeres el trabajo está hecho. La señora Alicia Arellano la escuchaba a la distancia, ella ya sabe lo que es ser senadora y alcaldesa en dos ocasiones, con su hija, Claudia Artemisa, sabe lo que es ser gobernadora.

 

El empoderamiento femenino debe ser así, no solo en el PRI, sino en todos los partidos. El PRI ya mostró que lo está haciendo bien, los demás, si acaso, apenas tienen la intención.

 

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