AMLO y su política para el campo


Por Alberto Vizcarra Osuna

 

Aunque el rostro completo de lo que será la política económica  de López Obrador para el campo, no se ha revelado, no dejan de inquietar las declaraciones de Carlos Urzúa, quien se presume ocupará la Secretaría de Hacienda. Recientemente, le preguntaron sobre la política de precios de garantía para el campo, a la que reiteradamente se ha referido el candidato presidencial electo. El perfilado como próximo ministro de hacienda, respondió que la política de subsidios para el campo está mal dirigida, porque a su parecer, estos se han concentrado en las zonas agrícolas del noroeste de México. Luego sugiere que estas regiones son ricas y que practican una agricultura comercial, insinuando que los subsidios o apoyos para el campo se concentrarán en las regiones agrícolas de subsistencia, ubicadas en el sur del país.

 

         En los próximos meses, previos a la instalación del nuevo gobierno, estos asuntos se deben de ajustar y presentar como un paquete coherente, porque cuando López Obrador, refirió el restablecimiento de los precios de garantía para el campo, lo hizo correctamente como una propuesta universal y no por regiones. Más cuando el Doctor Víctor Villalobos, anunciado como el futuro Secretario de Agricultura, en las exposiciones que ha hecho en el Valle del Yaqui, sostiene que el imperativo de las políticas lopezobradoristas para el campo es reducir significativamente la dependencia alimentaria en productos básicos de la dieta de los mexicanos, como lo son el trigo, el maíz, el fríjol y el arroz.

 

Si el cometido estratégico de la política alimentaria del gobierno que está por iniciarse, es reducir la dependencia en estos productos básicos, debería resultar obvio que el noroeste de México tiene un significativo papel en este nuevo propósito, pues no es exagerado afirmar que Sonora es el hermano mayor en la producción nacional de trigo y que junto a Baja California y Sinaloa, aportan el cincuenta por ciento de la producción nacional de maíz. Es precisamente esta región la que cuenta con la capacidad instalada para responder en lo inmediato con un incremento en la productividad de trigo y de maíz, para lo cual se requiere, efectivamente un política de precios de garantía y otros estímulos orientados a la investigación, apoyos para amortiguar el incremento de los costos en los fertilizantes y una agresiva política hídrica que fortalezca la gestión de más agua con los proyectos de la desalación de agua de mar y el Plan Hidráulico del Noroeste, (PLHINO).

 

El Doctor Villalobos, explica la importancia de concentrarse en el incremento en la producción de estos cuatro productos, no solo porque son parte de la dieta básica del ser humano, sino porque en el caso de México es donde se registra la mayor dependencia. Según datos oficiales, importamos el 98 por ciento del arroz que consumimos, el 55 por ciento del maíz y el 43 por ciento del trigo. En su explicación hace la proyección de que en menos de treinta años seremos más de 150 millones de mexicanos, en un contexto mundial en el que la demanda del trigo, del maíz, del arroz y del fríjol, se incrementará exponencialmente por el crecimiento en la capacidad de consumo de las economías del sudoeste asiático, particularmente China y la India. Se sugiere con esto que al mismo tiempo que nuestra dependencia se profundiza y nuestra demanda interna crece, tendremos un cuadro internacional adverso en donde estos productos incrementarán sus precios, y lo que es peor, podrían no estar disponibles para ser importados.

 

Esta es la realidad física que debe de atender Urzúa, aunque sufra el dolor de despegarse de sus criterios contables y monetaristas. El concepto de subsidio, no atiende a la ligereza de repartir dinero, lo que se procura es proteger capacidades productivas y cumplir con las metas que alivien una de las mayores debilidades de la economía nacional: la dependencia alimentaria. La Cuarta Transformación, supone cambios profundos y uno de ellos es deshacernos de la política económica neoliberal que por treinta años se sostuvo en el supuesto equivoco de que es más barato importar los alimentos que producirlos nacionalmente.

 

Ciudad Obregón, Sonora, 6 de julio de 2018

 

 

@VizcarraOsuna



 

 

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