Reminiscencias musicales



Debe haber sido más o menos por estas fechas, pero en el año de 1956. O sea que de lo que les voy a platicar a la fecha ha transcurrido la friolera de 62 años. Como dice la letra de un hermoso bolero: “Toda una vida”. A la sazón me encontraba yo estudiando la carrera de arquitectura en el Tec de Monterrey, allá en la Sultana del Norte. Mis padres, y mis hermanas en edad de trabajar, tenían que hacer un enorme esfuerzo para solventar los gastos que representaban mis estudios en esa escuela tan cara, y como es lógico, el dinero no abundaba en mis casi siempre vacíos bolsillos. Lo suficiente apenas para cubrir mi manutención, el pago de los camiones para ir y venir a la escuela, y un poco para gastos menores e ir de vez en cuando a los cines Elizondo, Encanto y otros que había en aquella época.

En una escuela para ricos, yo era un estudiante de escasos recursos, pero me las arreglaba como podía, y en mucho ayudaba la generosidad de algunos entrañables amigos ya desaparecidos, como Javier “Flaco” Molina (+), Francisco “Chesco” Ciscomani (+), Jaime “La María” Félix (+) y otros que de vez en cuando “se ponían guapos” a la hora de invitar las milanesas en el restaurante “Flores” o las cervezas en el bar “Imperial”, dos de los lugares favoritos de los estudiantes sonorenses en el Monterrey de aquella época… ¡Cuántos recuerdos de tiempos idos, e inolvidables amigos que ya se han ido, o que simplemente se perdieron en las veredas y bifurcaciones de la vida!

A lo largo de los 35 años que llevo escribiendo, he publicado muchos artículos sobre el tema de la música, y por ello mis amigos lectores conocen de sobra la empedernida melomanía que me aqueja, derivada de mi amor/devoción por la música, en cualquiera de sus géneros. Por ello, y aún a pesar de mi crónica escasez de recursos, me daba maña para comprar de vez en cuando algún disco que me llamaba la atención. Si mal no recuerdo, en aquel entonces los discos LP costaban entre 30 y 40 pesos “de aquellos”. En aquel entonces vivía yo en la calle Bravo #555 en la colonia María Luisa de Monterrey, en una casita de dos pisos que habíamos rentado entre 6 sonorenses: Juan “La Señora” Ramos (+) originario de Nacozari, Lauro Luis Othón y Emilio “Milo” Cuéllar, de Cananea, Ernesto “Cabezón” Elías (+) de Nogales, Ricardo “La Chiva” Rodríguez, de Empalme, y yo.

Volviendo a la historia: Faltaban algo más de dos meses para las vacaciones navideñas de 1956 y se aproximaba la fecha de regresar a mi hogar para pasar con mi familia esas fiestas tan significativas, y un día, caminando yo por las aceras de la calle Padre Mier, pasé frente al edificio Chapa, en cuya planta baja había una tienda donde vendían diversos aparatos eléctricos, y también había una pequeña sección para venta de discos LP. Me detuve para curiosear en el aparador que daba hacia la calle, donde se exhibían algunos discos de reciente grabación. Uno de ellos captó mi atención: era un disco con una portada muy llamativa donde aparecía un grupo de hombres y mujeres, el nombre que aparecía en la portada del disco era ‘S Wonderful y era de una orquesta nueva que yo no conocía: la orquesta de Ray Conniff y sus cantantes.

Cuando uno se vuelve tan aficionado a la música como lo soy yo, aparte del gusto musical se va desarrollando paulatinamente un conocimiento cada vez más profundo sobre los artistas e intérpretes en los distintos géneros, y a la vez un instinto muy especial sobre lo que puede ser alguna grabación de buena calidad musical. Aquel día el instinto me dijo que ese disco LP era importante, y sin pensarlo mucho, y dado que aún me quedaba algo de dinero de mi remesa mensual, entré a la tienda y sin haberlo escuchado compré el disco de marras, consiguiendo además un buen descuento por ser estudiante.

Cuando llegó el momento de emprender el viaje a Hermosillo para pasar las vacaciones de Navidad con mi familia, me traje ese disco, y lo llevé a la primera fiesta navideña casera que hubo aquella temporada. Fue una sensación, todos los presentes querían ver la portada del disco, que obviamente aún no llegaba a Hermosillo. Durante toda la temporada navideña de aquel año, ese disco fue el más bailado y escuchado, y constantemente me pedían que lo llevara a las fiestas que se realizaban en los domicilios particulares.

Joseph Raymond “Ray” Conniff (6 de noviembre de 1916-12 de octubre de 2002) fue un destacado músico, director de orquesta,  arreglista vocal y musical, y trombonista estadounidense, que se caracterizó por emplear un conjunto de voces masculinas y femeninas en combinación con los instrumentos de su orquesta. Un estilo original que lo convirtió en uno de los directores de orquesta más exitosos y prolíficos entre los años de 1956 en que lanzó su primer disco “’S Wonderful, hasta su muerte en 2002. Grabó más de 100 discos, y fue capaz de ajustarse a los constantes cambios que sufrió la música a lo largo de los 45 años de su brillante y exitosa carrera. Entre sus arreglos más conocidos, antes de empezar con su orquesta, está el que le hizo a Artie Shaw con “’S Wonderful”, y a Harry James con “September Song”.

Mencionaré una pequeña parte de sus grabaciones, la mayor parte de las cuales conservo en mi colección privada de LPs, cassettes y CDs: ‘s Wonderful” (1956), “Dance the Bop!” (1957), “‘s Marvelous” (1957), “‘s Awful Nice” (1958), “Concert in Rhythm, Vol.1” (1958), “Broadway in Rhythm” (1958), “Hollywood in Rhythm” (1958), “It’s The Talk of the Town” (1959), “Conniff Meets Butterfield” (1959), “Christmas with Conniff“ (1959), “Concert in Rhythm, Vol.2” (1959), “Young at Heart” (1960), “Say It with Music (A Touch of Latin)” (1960), “Memories Are Made of This” (1960), “Somebody Loves Me” (1961), “‘S Continental” (1961), “So Much in Love” (1962), “Rhapsody in Rhythm” (1962), “We Wish You a Merry Christmas“ (1962), “The Happy Beat” (1962), “You Make Me Feel So Young” (1963), “Speak to Me of Love” (1963), “Friendly Persuasion” (1964)

“Éxitos Latinos” (1977), “Ray Conniff Plays the Bee Gees and Other Great Hits” (1978), “I Will Survive” (1979), “The Perfect ’10’ Classics” (1980), “Exclusivamente Latino” (1980), “Siempre Latino” (1981), “Amor Amor” (1982), “Fantástico” (1983), “Supersónico” (1984), “Campeones” (1985), “Say You Say Me” (1986), “30th Anniversary Edition” (1986), “Always in My Heart” (1987), “Interpreta 16 Éxitos De Manuel Alejandro“ (1988), “Ray Conniff Plays Broadway” (1990), “‘S Always Conniff” (1991), “Latinísimo” (1993), “40th Anniversary” (1995), “Live in Río (aka Mi Historia)” (1997), “I Love Movies” (1997), “My Way” (1998), “‘S Country” (1999), “‘S Christmas” (1999).

Mencionaré también, en este modesto tributo que ofrezco en memoria de Ray Conniff, algunas de sus interpretaciones más populares, y sus arreglos más conocidos: Begin The Beguine, Sentimental Journey, I’ve Got You Under My Skin, Bésame Mucho, Vereda Tropical, Aquellos Ojos Verdes, La Mer, Caballo Viejo, La Múcura, Wagon Wheels, Too Young, Paradise, Dancing In The Dark, Somebody Loves Me, Mack The Knife, All The Things You Are, Ebb Tide, Reverie, It Had To Be You, “Cuando Salí de Cuba”, Young At Heart. I’m In The Mood For Love, Temptation, “La Bilirrubina”, Lara’s Theme, Cuando Vuelva A Tu Lado, y la lista de grandes éxitos podría ocupar páginas y más páginas, pero con los que he mencionado basta para tener una ligera idea de su genio y creatividad.

Si usted es de los que ya peinan canas o soban la calvicie, y pertenece a las generaciones de los ‘60s hacia atrás, seguramente guarda buenos recuerdos de este hombre y de su popularísima orquesta. Son muy pocos los sesentones, setentones y ochentones que no bailaron mil veces, en mil noches de fiesta y de sana alegría, al compás de Ray Conniff, su coro y orquesta, con una buena compañera de baile entre los brazos.

Esta orquesta, y muchas otras que llenaron una larga y feliz época para los aficionados al baile y los adictos al romanticismo en las décadas entre 1950 y 2000, posiblemente sean arrumbadas en el desván del olvido cuando desaparezca el último exponente de aquellas generaciones que amaban la música por el placer indescriptible de escucharla, o de bailar al compás de aquellas maravillosas orquestas, plagadas de auténticos maestros en cada instrumento musical.

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com

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