Un paso pequeño que puede llegar a ser grande


 

Por Alberto Vizcarra Ozuna

 

Ayer miércoles 28 de noviembre, la gobernadora del Estado, Claudia Pavlovich Arellano, presidió la ceremonia con la que se puso en marcha la construcción de la Desaladora Sonora, proyecto modular que desde el sitio del “Cochori” en la playa de Empalme, se propone en su primera etapa abastecer a este municipio, al de Guaymas y en su segunda etapa, a la ciudad de Hermosillo.

 

En su discurso, la gobernadora reiteró su convicción de que los problemas relacionados con el desabasto hídrico del estado solo se pueden resolver con una política de gestión de más agua. El paso es pequeño pero grande, dijo, si se considera que la proyección es hacer de este sitio una central modular con la capacidad para desalar más de cincuenta millones de metros cúbicos anuales, que bien pueden cubrir las necesidades emergentes de Guaymas-Empalme y Hermosillo.

 

Reiteró que el agua es y seguirá siendo fundamental para todas nuestras actividades. Vivimos, sostuvo,  en una región del mundo donde la escasez no solo compromete la salud y el bienestar de la población, sino la sustentabilidad y el desarrollo de cualquier proyecto. Enfatizó que del agua dependen muchas cosas, pues no se pueden pretender grandes proyectos sino se garantiza lo más básico: el abasto del vital líquido. No dejó de mencionar la importancia del recurso en la producción de alimentos, al afirmar que los productores rurales ven menguadas sus actividades productivas por falta de agua.

 

Aunque los escépticos y promotores oportunistas del pesimismo, descalifiquen el esfuerzo -pues en efecto se trata de un paso pequeño- la tarea a la que todos estamos invitados es a aprovechar su potencial para convertirlo en un gran paso. Por voluntad soberana, en Sonora la desalación ha pasado a ser una política de Estado, en donde deben de converger amplias vertientes sociales con los esfuerzos institucionales de los poderes que conforman el gobierno y hacer de esto una fuerza popular que le de continuidad a la culminación del proyecto.

 

Ayer mismo, en la puesta en marcha de la Desaladora Sonora, la gobernadora explicó que en el plan estatal de desarrollo que comprende 25 proyectos estratégicos para Sonora, uno de los prioritarios es la asignación de recursos federales para la construcción del segundo módulo y el acueducto que transportará el agua desde el sitio del “Cochorit” a la capital del estado. En el documento que se le entregó al presidente electo Andrés Manuel López Obrador, se solicitan 7 mil millones de pesos y se infiere que las necesidades hídricas de la ciudad de Hermosillo no pueden depender de una obra como el Acueducto Independencia que “se encuentra en la incertidumbre jurídica”.

 

Si se quiere que el paso pequeño se convierta en grande, no hay que esperar a la terminación del primer módulo para luego demandar los recursos que reclama el segundo módulo. Hay evidencia de que en materia hídrica el destino ya nos alcanzó y que la proyección deficitaria de nuestras cuencas hidrológicas reclama una marcha a pasos acelerados en dirección al prometedor horizonte de la desalación de agua de mar. No superaremos las heridas ocasionadas por la construcción y operación ilegal del Acueducto Independencia, mientras no remplacemos el absurdo de repartir el agua que no alcanza con la valiente determinación política de hacer valer lo racional y necesario: más agua para todo Sonora.

 

Ciudad Obregón, Sonora, 28 de noviembre de 2018

 

 

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