Mensajes cruzados

“En 2027 hay claridad y hay determinación: el PAN y Toño Astiazarán le darán a Sonora una alternativa real de buen gobierno, como la que Hermosillo ya conoce… y reconoce”, posteó en su cuenta de X el dirigente estatal del blanquiazul, Gildardo Real Ramírez, acompañando el texto de una foto en la que aparecen ambos personajes sonorenses, junto al dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera y el ex alcalde de Benito Juárez en la ciudad de México, Santiago Taboada.

 

Optimismos al margen, estaríamos de acuerdo en que hay determinación de que el alcalde de Hermosillo sea su candidato a la gubernatura, pero claridad, así como quien dice qué bruto, cuánta claridad hay, permítaseme guardar ciertas reservas, sobre todo en el tema de la forma en que el PAN -y otras fuerzas políticas- abordarían la próxima coyuntura, considerando las señales cruzadas que se están dando entre sus filas.

 

Hoy por hoy, parece indiscutible que el guaymense es el pre-pre candidato mejor posicionado, pero su adelantadísima pre-pre candidatura ha provocado no pocas rispideces y motivado declaraciones que arrojan cualquier cantidad de dudas y para ser sincero, muy poca claridad en varios temas.

 

De entrada, el PAN está muy lejos de representar aquella fuerza que creció en aquello que llamaban la brega de eternidad, fincando su posicionamiento en la crítica feroz a su acérrimo enemigo que era el PRI, sus gobiernos y gobernantes.

 

En 1991 su candidato a la gubernatura, Moisés Canale Rodríguez, un buen hombre, prestigiado médico y acreditado rector de la Universidad de Sonora (1961 – 1967), ya en su tercera edad fue vapuleado por la vigorosa maquinaria tricolor que llevó a Manlio Fabio Beltrones a escribir la historia de lo que sería el último ‘carro completo’ del PRI en Sonora.

 

Pero el blanquiazul creció mucho en ese sexenio a fuerza de ser prácticamente la única oposición electoral, dado que la izquierda apenas obtenía resultados marginales en las urnas. La siguiente elección (1997) probablemente la hubiera ganado el PAN donde se perfilaba la candidatura del popular Adalberto “El Pelón” Rosas, ex alcalde de Cajeme y ex candidato a la gubernatura al que derrotó en 1985 un desarraigado burócrata federal priista de nombre Rodolfo Félix Valdés, que terminó imponiéndose por lo que muchos siguen considerando un gran fraude electoral.

 

En el 97 no fue el PRI (al menos no solo el PRI) quien lo dejó fuera de la contienda antes de que esta comenzara. Las reseñas de aquellos años cuentan que el entonces dirigente nacional del PAN, Felipe Calderón Hinojosa, argumentando que “El Pelón” era un infiltrado del PRI (o de Manlio, para ser más precisos) envió Manuel Espino con la misión de reventar la contienda interna, desarticular a la dirigencia estatal (bajo esos mismos argumentos) erigirse en delegado con funciones de dirigente y descarrilar la candidatura de “El Pelón”, decidiendo por el empresario Jesús Salgado Bojórquez.

 

Hay testimonios que hablan de una pinza que se operó desde Palacio de Gobierno: por un lado para reventar al PAN, por el otro para inyectar recursos al joven PRD que ese año tuvo su mejor cosecha electoral, barriendo en el sur del estado y consiguiendo la mayor cantidad de curules en el Congreso local y en el federal, en toda su historia.

 

Terciar la votación permitió el triunfo de Armado López Nogales, del PRI. Pero pese a todo el PAN seguía avanzando. Para 2003 Eduardo Bours ganó en la votación más apretada que se recuerde: menos de un punto porcentual sobre el candidato del blanquiazul, Ramón Corral Ávila.

 

Pero el tricolor ya no aguantó una elección más. Para 2009, entre el empuje del PAN y las divisiones internas que generó la candidatura de Alfonso Elías Serrano sobre Ernesto Gándara, y ayudados un poco con la tragedia en la Guardería ABC, llegó a la gubernatura Guillermo Padrés Elías. Fue debut y despedida: las corruptelas de su gobierno terminaron llevando a la derrota a su candidato en 2015, Javier Gándara Magaña.

 

En 2014 nace Morena y para 2018 ya le estaba arrebatando más de 200 mil votos al PRI y más de 200 mil votos al PAN. Desde entonces a la fecha ni uno ni otro han visto la suya. En la más reciente elección (2021) compitieron juntos y tuvieron menos votos que los que cada uno por su lado obtuvo en 2015.

 

De ese tamaño es la debacle electoral y el reto que tiene por delante el PAN, que está empeñado en llevar como candidato al Toño Astiazarán, pero prescindiendo del PRI, que también pasa por su peor momento. El Toño por su parte, ha mandado señales por decir lo menos, extrañas. Invitó al dirigente nacional de MC, Jorge Álvarez Máynez, con quien guarda una añeja amistad, a un evento público del Ayuntamiento. Y ha dejado correr la versión de que el Partido Naranja podría empujar su candidatura. Pero la dirigente estatal de MC, Natalia Rivera Grijalva ha explicado que con el Toño sí, pero no con el PAN y mucho menos con el PRI.

 

Paralelamente, ha tenido acercamientos cada vez más frecuentes con el dirigente estatal del Partido Sonorense, Alí Camacho, un abierto apoyador del munícipe capitalino.

 

Por si algo faltara en esta rebambaramba, la corriente hegemónica en el PAN, donde todavía las manda cantar el ex gobernador Guillermo Padrés está exigiendo sus cuotas de candidaturas y por lo pronto ya perfilan al ex alcalde Alejandro López Caballero para competir por Hermosillo, donde el Toño, sin ser panista, tiene gran ascendencia sobre corrientes importantes del blanquiazul, lo mismo que en el PRI, donde militó buena parte de su vida, y en MC, partido con el que se alió el PAN en 2018 para competir por el Senado, llevándolo como candidato. Obviamente perdieron. Morena se quedó con los dos escaños de mayoría (Lilly Téllez y Alfonso Durazo) y el PRI alcanzó el de primera minoría, con Sylvana Beltrones.

 

Esta accidentada historia del PAN y de sus protagonistas en Sonora, es lo que hace presumir que puede haber toda la determinación que menciona Gildardo Real en torno a la candidatura del Toño, pero claridad para resolver el cañaveral de pasiones que ya están viviendo panistas, priistas, emecistas y ‘pesistas’.

 

Y es que apenas con la suma de todos sus votos podrían darle la batalla a Morena, sin que eso signifique que le vayan a ganar, pues el partido guinda ha consolidado una base electoral que no ha bajado de medio millón de electores en los últimos tres procesos, PRI y PAN han perdido tantos votos en ese lapso, que en 2024 fueron rebasados por MC, que en un ‘face to face’ con cada uno de ellos en lo individual los dejó ligeramente abajo.

 

Yo creo en la determinación de la que habla Gildardo Real, pero no termino de convencerme de la claridad con la que abordarán la coyuntura ya presente.

 

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