La Tragedia de Waldo’s: 5 Fallas Ocultas que Revelan los Documentos Oficiales

Jesús Ibarra / jesusibarrablog

HERMOSILLO.- El incendio fatal que cobró 24 vidas en la tienda Waldo’s de Hermosillo el pasado 1 de noviembre se convirtió en una tragedia que recordó episodios pasados que fueron habilitados por la corrupción en materia de protección civil.

Una parte del expediente que contiene la orden de aprehensión girada desde diciembre contra 25 personas revela una historia mucho más profunda y perturbadora: No se trató de un simple accidente, sino de una cadena de negligencias sistémicas. 

Este artículo expone cinco fallas clave que consideramos clave, documentadas mediante una porción del documento oficial, que crearon las condiciones para el desastre y que permanecieron ocultas a la vista del público hasta ahora.

1. Bomba de tiempo eléctrica: La causa no fue un accidente

La investigación de la Fiscalía General de Justicia de Sonora señala que la causa directa del siniestro fue una falla en un transformador eléctrico que, de manera irregular, se encontraba ubicado dentro de la tienda. Los peritajes y dictámenes técnicos incluidos en el expediente judicial detallan una serie de graves deficiencias que lo convertían en un riesgo inminente. Esta negligencia no fue un descuido reciente; fue un problema que se arrastró por 17 años, desde su instalación inicial en el mismo establecimiento en 2008 bajo la denominación comercial Aka Sí.

Las fallas técnicas documentadas son múltiples y alarmantes:

Ubicación y protección inadecuadas: El transformador no se encontraba instalado apropiadamente conforme a la Norma Oficial Mexicana (NOM-001-SEDE-2005). En lugar de estar en un área exterior o en una bóveda especial de contención, estaba dentro del área comercial. La norma exigía que estuviera embovedado con paredes de al menos diez centímetros de grosor y con una resistencia al fuego de por lo menos tres horas, requisitos que no se cumplieron.Voltaje incorrecto: La empresa solicitó un consumo de 220/127 volts a la Comisión Federal de Electricidad, pero en la práctica utilizó un transformador con un consumo distinto y superior de 480/277 volts, para el cual no tenía autorización.Falta de mantenimiento: Los documentos confirman que desde su instalación se omitieron las medidas estructurales de prevención. Al transformador no se le brindó el mantenimiento preventivo, predictivo y correctivo necesario para evitar fallas mecánicas o eléctricas.

Estos factores, combinados, crearon una auténtica «bomba de tiempo» dentro de un establecimiento comercial abierto al público. La explosión no fue un accidente imprevisible, sino el resultado inevitable de una grave y documentada negligencia técnica que se ignoró durante casi dos décadas.

2. Operando a ciegas: La tienda funcionaba sin permisos esenciales

Según los documentos oficiales, la tienda Waldo’s operaba «indebidamente» y a espaldas de la regulación municipal y estatal. Carecía de los permisos más elementales para garantizar la seguridad de sus empleados y clientes, funcionando en una situación de grave irregularidad administrativa.

El problema más grave era la ausencia de un programa interno de protección civil vigente, un requisito indispensable para cualquier comercio que establece los protocolos a seguir en caso de emergencia. El informe de la Coordinación Estatal de Protección Civil es inequívoco y demoledor al respecto:

«…Informó que no se realizó inspección al inmueble en referencia, toda vez que el mismo no se encontraba interno aprobatorio para operar».

En otras palabras, la máxima autoridad estatal en la materia no tenía registro de que la tienda fuera segura para recibir al público.

La situación con la licencia de uso de suelo era igualmente irregular. Los registros del Ayuntamiento de Hermosillo muestran que una solicitud presentada en octubre de 2024 fue suspendida por no cumplir con los requisitos. Posteriormente, una nueva solicitud en junio de 2025 fue rechazada en definitiva. El punto clave es contundente: a pesar de ser un comercio abierto al público, con un flujo constante de personas, no contaba con las licencias y autorizaciones más básicas para su funcionamiento, una falla regulatoria fundamental que permitió que un lugar inseguro siguiera operando hasta el día de la tragedia.

3. La inspección: Cómo se aprobó una tienda insegura meses antes del desastre

A pesar de la peligrosa instalación eléctrica y la falta de permisos básicos, los documentos revelan un hecho desconcertante: la tienda pasó una inspección oficial. El 16 de enero de 2025, el inspector de protección civil Martin Eduardo N. realizó una visita al comercio.

El hallazgo más sorprendente del expediente es que, tras su visita, el inspector emitió un dictamen de verificación aprobatorio. Este documento oficial indicaba que el comercio cumplía con las normativas de seguridad y los dispositivos contra incendios, lo que en la práctica le dio una luz verde para seguir operando sin que se corrigieran las graves deficiencias existentes.

Aquí surge la contradicción central: ¿cómo es posible que una inspección oficial no detectara el peligro mortal? El fracaso de la inspección no fue un simple descuido; fue una claudicación de su deber primordial de identificar los mismos riesgos de incendio que causaron el desastre, como las conexiones eléctricas inseguras. Este acto es una de las bases por las cuales la Fiscalía estatal solicitó órdenes de aprehensión contra varios servidores públicos estatales y municipales, incluido el inspector, por el delito de incumplimiento de un deber legal.

4. Crónica de un desastre anunciado: «Anoten sus cosas por si la tienda se quema»

Una de las revelaciones más impactantes del expediente proviene del testimonio de ‘Flor’, una cajera de la tienda. Su declaración sugiere que, al menos a nivel interno, existía una conciencia del riesgo inminente, al punto de que se tomaron medidas extrañas horas antes del siniestro.

La empleada relató que el día de la tragedia, un subgerente les dio una instrucción que la dejó perpleja. Sus palabras textuales, extraídas del expediente, son reveladoras:

«…Dijo ‘vamos a anotar aquí lo que traemos, yo entendí lo que traíamos usando de ropa y los artículos que lleváramos con nosotros, por si algún día se quemaba la tienda y si nosotros nos encontrábamos en el interior para podemos identificar’, lo que se le hizo extraño porque el sub gerente lo anotó en una hoja y describió lo que ella estaba usando».

Su declaración no fue la única señal de alerta. La afirmación de la empleada de que «no había puerta de emergencia» no fue una observación aislada, sino un hecho corroborado posteriormente por los propios investigadores. 

Una inspección ocular realizada tras el incendio concluyó que «la entrada principal mide aproximadamente cinco metros de ancho… no se apreció una salida de emergencia o puerta que presuma serlo, ya que está cerrado en su totalidad». La tragedia no solo era previsible desde un punto de vista técnico, sino que parecía casi esperada por algunos dentro de la propia organización.

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5. Red de responsabilidades: De ejecutivos a funcionarios, la culpa es compartida

Los documentos judiciales no apuntan a un único culpable, sino que describen una compleja «red de responsabilidades» que abarca tanto a la esfera de ejecutivos y gerentes de Waldo’s Dolar Mart de México S.A. de C.V. como al gobierno estatal y municipal. La fiscalía argumenta que la tragedia fue el resultado de una falla sistémica en la que las acciones y omisiones de muchas personas contribuyeron al desastre.

Por ello, se emitieron órdenes de aprehensión no solo contra ejecutivos de la empresa, como José Martín N. y José Luis N., sino también contra numerosos servidores públicos. La lista incluye a inspectores, directores y personal de la Coordinación de Protección Civil y de diversas áreas del Ayuntamiento de Hermosillo.

Los cargos imputados son graves: homicidio culposo, lesiones e «incumplimiento de un deber legal». Esta última acusación subraya la tesis de la fiscalía: los implicados no solo fueron negligentes, sino que contribuyeron activamente a crear y permitir un «riesgo desaprobado jurídicamente». En la terminología legal del expediente, sus actos u omisiones representaron un «aporte funcional idóneo a la mecánica causal para la producción de los diversos resultados típicos». En otras palabras, cada uno jugó un papel en la cadena de eventos que condujo a la muerte y las lesiones.

Conclusión

El incendio de Waldo’s en Hermosillo no fue un evento fortuito ni un accidente inevitable. Como demuestran los documentos oficiales, fue la culminación previsible de una cadena de fallas graves y documentadas a nivel técnico, regulatorio y de supervisión. La tragedia expuso un sistema donde las normas fueron ignoradas, los permisos no se obtuvieron y las inspecciones fracasaron en detectar un peligro mortal. La evidencia deja una pregunta inquietante en el aire: ¿cuántos otros establecimientos operan bajo condiciones similares de riesgo oculto, y qué se necesita para garantizar que la supervisión y la responsabilidad prevalezcan antes de que ocurra la próxima tragedia?

La orden de aprehensión contra las personas implicadas en el caso fue girada por Julio César Peraza Franco, quien ejerce sus funciones como Juez Oral del Distrito Judicial Uno del Poder Judicial del Estado de Sonora, con sede en Hermosillo. La resolución judicial mediante la cual se libró esta orden, vinculada a la Causa Penal No. 8180/2025, fue emitida el 23 de diciembre de 2025.

Notas: 

Tras el incendio, la Coordinación Municipal de Protección Civil realizó una búsqueda detallada en sus archivos físicos y electrónicos para localizar el expediente administrativo de la tienda. En dicho expediente, se encontró un dictamen de verificación de instalaciones eléctricas emitido supuestamente por la Unidad de Verificación de Instalaciones Eléctricas (UVIE) con terminación 448-A.• Intervención de la Secretaría de Energía: Para validar la autenticidad del documento, se solicitó información a la Secretaría de Energía. El Director General de Representación Legal y de lo Contencioso de dicha secretaría informó que el dictamen con número de folio DVNP12-2021 (UVSEIE 448-A/00020) presentado por la tienda no correspondía a la razón social de Waldo’s Dólar Mart de México.• Suplantación de identidad corporativa: La investigación reveló que ese folio en particular pertenecía en realidad a una empresa totalmente distinta llamada AMTEX CORP, S.A. DE C.V.. Además, se detectó que otro folio mencionado (terminación A/000063) correspondía a una sucursal de Waldo’s pero en una ubicación diferente, no a la del local siniestrado.• Inexistencia de registros reales: Finalmente, las autoridades confirmaron que, para el local específico donde ocurrió la explosión, no se localizaron registros de ningún dictamen eléctrico válido ante la Secretaría de Energía.• Responsabilidad de la unidad verificadora: El dictamen falso aparecía vinculado a la unidad de verificación MT Ingeniería S. A. de C. V. (UV SEIEE 448 A), determinándose oficialmente que el documento fue alterado o falsificado para aparentar el cumplimiento de la norma NOM-001-SEDE-2012.

*Análisis de documentos realizado con NotebookLM

Enlace: https://jesusibarrablog.wordpress.com/2026/01/12/la-tragedia-de-waldos-5-fallas-ocultas-que-revelan-documentos-oficiales/

jesusibarrablog

Periodista digital de Sonora y candidato a Dr. en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora. Digital Journalist from Sonora, Mexico Phd Candidate at El Colson

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