Sonoyta se tiñó de morado en marcha de protesta contra la impunidad


PLUTARCO ELÍAS CALLES, SONORA. — Bajo un clamor unánime que exige reformas legales urgentes, cerca de 400 ciudadanos marcharon ayer domingo por las calles de Sonoyta. El motivo: el feminicidio de la joven Leyla, un crimen que sacudió a la región en septiembre pasado y que hoy mantiene a una comunidad en pie de lucha.

La movilización inició a las 18:00 horas frente al Ayuntamiento. Amigos, familiares y ciudadanos indignados recorrieron el trayecto hacia la Plaza Juárez, portando globos, pancartas y vistiendo de morado, color símbolo de la lucha contra la violencia de género.

La columna humana hizo una parada estratégica frente a la sede de la Fiscalía General de Justicia, donde los manifestantes tapizaron el edificio con lonas y consignas, denunciando la falta de contundencia en el proceso.

Carmen Becerra, madre de la menor, encabezó la marcha con un mensaje cargado de dolor y determinación. Su exigencia es clara: modificar las leyes actuales para que los menores de edad que cometan delitos de alto impacto reciban sanciones severas y proporcionales al daño causado.

"No es justo. Mi hija tenía sueños y metas, y todo eso le fue arrebatado", sentenció Becerra ante los asistentes, señalando directamente la responsabilidad de las implicadas en el asesinato.

El ambiente de la protesta también se tornó de advertencia. Los manifestantes expresaron un rechazo absoluto ante la posible presencia en el municipio de Monserrath “N”, una de las implicadas de apenas 13 años.

La comunidad advirtió que no permitirán su retorno a Sonoyta e incluso señalaron que buscarán medidas para que sea retirada de Puerto Peñasco, municipio vecino donde presuntamente se encuentra bajo resguardo.

El caso ha reavivado el debate nacional sobre la inimputabilidad y el tratamiento penal de los menores involucrados en crímenes violentos en México.

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