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+ Sonora, un día sin muertes dolosas: por supuesto que debemos celebrarlo; coincidencia sobre el descenso de la violencia; el PAN recicla pretendientes y remueve polvos de aquellos lodos; pero Morena se sigue viendo imbatible
Agustín Rodríguez L.
GUAYMAS, Son. - Mientras en Morelos un alcalde es asesinado y en Oaxaca un periodista cae porque la libertad expresión es incómoda para los enemigos de la sociedad, en Sonora sus autoridades lanzaban un grito jubiloso porque el 21 de julio no se registró ningún homicidio.
El alcalde de Temoac, Morelos, el pevemista Valentín Lavín Romero, fue atacado cuando se disponía subir a su auto fuera de Palacio Municipal.
El periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar fue asesinado en San Pablo Etla, Oaxaca, porque los comunicadores son incómodos para los enemigos de la sociedad.
México no podrá quitarse tantos estigmas que nos cuelgan en el plano internacional –y sufrimos en lo interno—mientras persista el poder paralelo que toma vidas y haciendas.
Cómo considerarnos un país en paz cuando matan a nuestros representantes y a quienes enlazan a la gente con los hechos cotidianos. Peor, porque la autoridad nunca aclara estas cosas y termina echando tierra o acusando malos pasos de las víctimas, sin confirmar castigo a sus victimarios.
Olvidamos que, para llegar a ser alcalde, la autoridad electoral exige documentos probatorios de calidad moral de la persona que se inscribe para ser representante. Habrá que juzgar al INE y a los Ayuntamientos.
En cuanto a los comunicadores, insisto, son la conciencia de la sociedad y eso incomoda a quienes andan en malos pasos. Tampoco nos dicen quiénes son.
Por eso, en efecto, debemos celebrar que un día no haya habido muertes dolosas en Sonora.
Fue solo un día, pero estuvo en cero y eso es la excepción en estos tiempos. La historia reciente nos lo confirma y nos cruza el rostro con fuerte reclamo.
La nota oficial inicia así: “Sonora registra cero homicidios durante la jornada nacional más baja de los últimos 8 años”.
Cero víctimas de homicidio doloso el 21 de julio, atribuido a la estrategia de seguridad que impulsa la cúpula nacional, pasando por cada gobierno estatal. En el caso de Sonora, por el gobernador Alfonso Durazo Montaño, coordinando a la Mesa Estatal de Seguridad.
Coincidió ese día tranquilo en ese rubro, con el día de menor incidencia de homicidios en el país en los últimos 8 años: “solo” se reportaron 21 casos en México.
Así se destacó la tendencia de reducción sostenida de la violencia en la entidad y, por supuesto, se recuerda el ayer para los comparativos:
Sonora era cuarto lugar nacional en homicidio doloso en 2021, al iniciar el actual sexenio, y eso era tener más criminalidad que 28 estados, lo cual acabó al llegar la nueva agenda contra el delito y dimos un salto hasta pasar al lugar 14, colocándonos por debajo de la media nacional.
Quienes combaten el delito lo atribuyen a la coordinación establecida para atajar a los principales generadores de violencia. Supongo que no solo a los principales, así que doy por hecho que cuelan los que no son principales, pero también hacen daño.
Destacan el contraste que había en septiembre de 2021, cuando teníamos disparados niveles de violencia y escasa capacidad para enfrentarla. Se fortaleció la política de seguridad con fuerza institucional y mejoramos 10 posiciones, debajo de la media del país y seguirá bajando, prometen.
Entre septiembre de 2024 y junio de 2026, el promedio diario de víctimas de homicidio doloso disminuyó 63%, gracias a la coordinación para prevención, investigación y procuración de justicia, entre la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Policía Estatal de Seguridad Pública, Fiscalía estatal, Defensa, Marina, Guardia Nacional, Fiscalía de la República, Centro Nacional de Inteligencia y Municipios.
Se puso fin al esfuerzo aislado y se atacó en conjunto; se mejoró el equipo y profesionalizó al personal. Sonora pasó de 800 o 900 policías –ni siquiera un tercio de los necesarios, nos dijo el gobernador Durazo-- y hoy presume más de 2000, capacitados y bien pagados.
El registro de cero víctimas de homicidio doloso el 21 de julio es indicador favorable del trabajo realizado, ahora sí, enfocados en la meta, con instituciones intercambiando información y con corporaciones fortalecidas, única forma de avanzar y proteger a la gente.
El reto es mantenerlo a la baja y acercarse lo más posible al imposible cero.
Si eso se logra, imponiendo orden a un rubro tan importante como el de la seguridad, eliminando cercanía entre los buenos y los malos –a veces no distingo la delgada línea roja--, volveríamos a los buenos tiempos y, solo entonces, la sociedad recuperará su tranquilidad.
LOS “NUEVOS” POLITICOS DE EMPALME
En Empalme hay entusiasmo en la oposición porque llegaron enviados de Antonio Astiazarán y convocaron a la gente que quiere un cambio en la exciudad jardín y exferrocarrilera, hoy ciudad maquilera llena de carencias.
Pero resulta que no hay chavalada participando en política y debieron voltear al pasado, lo cual alborotó polilla, al decir de los viejos ferrocarrileros que para broma y albur se pintan solos.
Tendrán razón. Se alborotó Marcial Bazúa Vizcarra que, si no lo recuerdan o pertenecen a las nuevas generaciones, fue alcalde entre 1979-82, rompiendo la hegemonía priísta y fracturando el cacicazgo del entonces poderoso Grupo Héroe de Nacozari, dueño de la Sección 8 del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros.
Buena historia. Allí comenzó el final del priísmo, con la derrota de Ricardo Baro Enríquez.
Pero estábamos con Marcial: ya no se cuece al primer hervor. Ganó la alcaldía por el PAN en 1979, así que sería difícil verlo en campaña por eso, su edad, luego por su antecedente en una prisión arizonense por delitos del fuero federal.
Lo mandaron a terminar una sentencia de 13 años –eran 7, pero apeló y le fue como en feria-- en Sonora y, al salir, el panismo de Guillermo Padrés le dio chamba como coordinador del Programa de apoyo económico para personas de pocos recursos, conocido como 65 y Más. Él mismo fue beneficiario en ese entonces, de 1,160 pesos bimestrales.
También abrió oficina en Empalme y nombró a su hija coordinadora del programa CreSer con Bienestar, con el que se combatía la pobreza desde la óptica panista.
Se habría ido a cuidar nietos y reapareció hoy que el nopal electoral muestra las tunas que madurarán en 2027.
Como de ver dan ganas, reapareció presto el veterinario Héctor Moisés Laguna Torres para sumarse al reciclado. Él fue alcalde también por el PAN entre 2012 y 2015.
No salió bien en sus cuentas si le creemos a sus sucesores, pues en junio de 2016 el contralor José Luis Dumas Gutiérrez lo inhabilitó por 10 años para desempeñar un empleo, cargo o comisión en el servicio público, como respuesta a la denuncia de la apoderada legal del Ayuntamiento, María Cristina Cantúa Castro, ante esa oficina.
Dumas justificó la medida tras revisiones del Instituto Superior de Auditoría y Fiscalización (ISAF) y de un despacho privado. La denuncia siguió su curso ante la Fiscalía Anticorrupción en Sonora donde, como en la canción de Camelia la texana, nunca más se supo nada.
La sanción comenzó el 7 de junio de 2016, así que hace mes y medio se cumplió. Quizá por eso hoy Laguna se asoma y se vuelve a alborotar.
Resta ver si pronto se completa la terna, porque la verdad, la labor de Luis Fuentes y la hegemonía morenista, no sugieren triunfos, pero la máquina ya se echó a andar y a ver qué resulta.

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