Radio y TV universitarias.

"LA VIDA SIN LA MÚSICA ES SENCILLAMENTE UN ERROR, UNA FATIGA, UN EXILIO". NIETZSCHE.


Héctor Rodríguez Espinoza.

¡Ah, si TODOS nuestros niños fueran educados en un arte, combatiríamos el desenfreno de vicios y violencia delictiva y criminal que padecemos, agudizado en este insufrible 2020!

I.- MARATÓN. Como estudiante de Leyes y miembro de la Banda de música de la Universidad de Sonora, los lejanos 50s y 60s durante las administraciones de los cultos rectores Lic. Luis Encinas Johnson y Dr. Moisés Canale Rodríguez, tuve el privilegio de tocar en bullicioso maratón radiofónico en la hoy plaza Zubeldía, frente a la Galería de la planta baja del museo y biblioteca. Organizado por entusiastas alumnos del plantel, encabezados por el locutor de la XEDL y después político priísta, sahuaripense Lic. Ramiro Óquita y Meléndrez, trasmitido por Radio Universidad, para fundar el hermano canal 8 de TV, mérito del Ing. Manuel Canale. ¿Quién, entonces, no respondía con abundantes creces al llamado de los estudiantes “rebeldes con una causa artística” -antes de su movimiento político electoral de 1967-, si 1942 fue el año de su fundación y parteaguas de nuestro crecimiento y desarrollo regional de las ciencias, cultura, arte y deporte del noroeste? Convivíamos alumnos de todo el estado y de las dos Bajas Californias. Bien ganada -pero no siempre honrada- su inscripción, con letras de oro, en el Congreso del Estado.  

Diletante de la Historia de mi alma mater, acostumbré de guardar todos los programas de mano en que participé durante 10 años, que afortunadamente usé para mi ensayo biográfico –inédito- del Mayor Isauro Sánchez Pérez. En aquella ocasión guardé el guion que usó Ramiro. Y en el año 1992, administración del honesto rector Marco Antonio Valencia que organizó el 50° aniversario de la máxima casa de estudios, fui invitado a la celebración de un aniversario del canal, le hice entrega del guion y del programa que celosamente guardé por tres décadas, para exhibirse en las paredes del canal, desgraciadamente fue extraviado.

II.- RADIO UNIVERSIDAD. Lupita Pérez Ríos es una culta dama y conductora histórica, siguiendo la huella de quienes recuerda el CP Raúl Ernesto Campbell Araujo en ponencia ante la SSH: La primera voz escuchada fue la del joven cananense Enrique Hage Fragoso, con Rita Silvina Agramont, Carlos Mario Jordán, Homero Estavillo, Ausdiberto Gil Samaniego, Santiago Cota y Arturo Merino. Luis Armando Durazo Bazúa, en onda corta, trasmitía los acontecimientos de la Universidad y música en inglés, recibiendo postales de algunas partes del mundo. Siguieron Rafael Ramírez Leyva, Aníbal Meneses Ríos (¡hasta la fecha!), Miguel Luna González, Mario Ismael y Armando Moreno Gil, Humberto Arizpe, el propio Raúl Ernesto, Octavio Ortiz Mendoza, Sergio Rayas Solís, Juan Manuel Castañeda, Oscar Alberto Campbell Araujo, Margarita Pasillas Barrón, Hilda Valenzuela y su programa "aprendamos inglés" con Armando Cantú y otra francesa, en tv, enseñando francés, incluso acudían alumnos a tomar clase.

Lupita labora al lado del ex trombonista y Quím. jubilado Aníbal Meneses Ríos y otros compañeros, donde deleita a la audiencia con su programa Los diletantes. Ya había tenido como invitados de lujo a mis amigos Juan Antonio Ruibal Corella y José Ángel Calderón Trujillo. En junio de 2019 me invitó a una inmerecida entrevista.         

Para ello, cuidadosa de la producción, nos recuerda seleccionar previamente cuatro piezas musicales con las cuales nos identifiquemos, para amenizar la introducción e intermedios. Escogí la Marcha Zacatecas (para recordar a mi padre); Adiós muchachos, con el trompetista norteamericano Louis Armstrong; Las golondrinas, con el tenor alamense Dr. Alfonso Ortiz Tirado y La virgen de la macarena, versión del mejor trompetista del mundo, el michoacano Rafael Méndez.

III.- MENSAJE. El pasado sábado 28 tuve con ella esta inesperada y gratísima conversación:

“- Buen día maestro, me acordé de usted con la última selección de este concierto de la sección de metales de la Orquesta Filarmónica del Estado. Espero que esté muy bien al igual que su familia, ¡saludos!

-. Lupita, ¿y "ese milagro"? ¿Qué fortuna que me compartes el concierto que indebidamente me perdí? Además de disfrutarlo como privilegio, lo divulgaré en mis redes sociales, ... En mi autobiografía narro cómo fue mi hermano mayor Luis (+) quien, en 1955 cursando él el 1° secundaria de la Unison y yo el 6° de primaria, un día llegó a casa con su trombón de vara en su largo estuche, ensayaba lecciones como aprendiz y yo dije "para mis dentros": "Yo quiero tocar también". Pasados los meses de noviciado, llegó otro día con un uniforme militar, verde olivo, con botonadura dorada y su kepí con una clave de sol al frente. “¡wow!” dije y más creció mi fantasía ferviente de ingresar a la banda de música que dirigía el oaxaqueño e inolvidable Mayor Isauro Sánchez Pérez.

"Dicho y hecho", el primer día de clases … Mejor te transcribo páginas inéditas de mi libro Evocaciones de un Universitario, inéditas porque en la 1° edición a costa de autor, para ahorrarme presupuesto, debí excluirlas.

IV.- ESCUELA SECUNDARIA. El 22 de abril de 1989, en El Imparcial, el Prof. Aureliano Coral Delgado, “Corralitos” publicó Los primeros años de la Secundaria de la Unison:

“Ocupó originalmente el pequeño inmueble a la derecha del edificio principal, su primer director Ernesto Salazar Girón. Secretario Amadeo Hernández Coronado y profesores Luis A. Peterson, Adalberto Sotelo, Luis López Álvarez, Rafael Víctor Meneses y yo. Secretarias Laurita Fuentes Frías, Conchita Becerra y Rosita Valenzuela. Conserjes don Pedrito López Vera, el "Chinchas" y el "Perico".

El primer director de la banda de música fue el mayor J. Estrello, al siguiente año abandonó la ciudad y fue reemplazado por el mayor Isauro Sánchez Pérez. Tocaban buenos muchachos como Moisés Canale, Pedro Vega, Héctor Rodríguez Espinoza, Ivón Méndez, el “Chino” Medina, los Hermanos Curiel y otros.

Impartieron materias durante los primeros años prestigiados maestros y profesionistas como los Lics. Enrique E. Michel, Manuel Gándara, Miguel Ríos Gómez, Amoldo Palacios Mendoza, don Lauro B. Quiróz, el Dres. Hugo Pennock Bravo, A. Hurtado, Carlos B. Michel, profesores Carlos Espinoza Muñoz, Enrique García Sánchez, Eva Dolores I. Loaiza, Luz Martinón Pujol y la Miss Acuña, José Sosa Chávez, Emiliana de Zubeldía, Gonzalo Díaz Karey, María Peterson, Amparo Leyva y Francisco Castillo Blanco.

Entre la "muchachada" guardo gratísimos recuerdos de muchos que han culminado sus anhelos en cargos oficiales y actividades socioeconómicas. Pasaron por mis clases aproximadamente diez mil jóvenes durante los 35 años ininterrumpidos que serví a la Universidad.

 (En 1992, celebración de los 50 años de la Universidad, el cuentista Luis Enrique García Pérez, Director de Extensión Universitaria, me invitó a grabar, para el canal 8 una serie de ese género con la pléyade de pioneros sobrevivientes, entrevista con el Prof. Aureliano Corral Delgado, maestro fundador. La charla fue filmada en el antiguo recinto de aquella irrepetible Secundaria, muy agradable, sin script y la naturalidad y sencillez que le imprimió su humilde y honrada personalidad. Recordamos los años en que coincidimos como profesor-alumno, 1956-1959, iniciando la plática desde el jardín exterior y continuada en el patio interior.

            Evocamos que en esa explanada interna de césped fue donde, una mañana de abril, reunió a toda la escuela el director Amadeo Hernández Coronado, para que el mejor orador de la planta -el mismísimo “Corralitos”-, nos pusiera una elocuente y fuerte enjabonada, durante media hora, al descubrirse que un mal alumno había descarapelado, con una navaja de campo, centímetros de la corteza de uno de los naranjos colocados a la entrada de la Escuela, con ruindad ecológica. Primera lección viva de medio ambiente y desarrollo sustentable, mucho antes de la preocupación mundial por esta disciplina.

             Proseguimos en los pasillos, en los que él acostumbraba saludar a sus colegas y alumnos con su característico ¡jáu! apache, elevando su mano derecha; y la culminamos en una banca de la pared sur del pórtico, frente a la dirección, espacio de nuestros ensayos musicales a mediodía y donde plasmó un original  mural el pintor hermosillense fallecido, Roberto Peña Dessens. De vez en cuando la televisora de la Universidad trasmite esa serie, en homenaje a quienes sembraron una semilla de una buena calidad moral, predicada con el ejemplo.”

             (El jueves santo de 1996, a las 7 hrs., en el Instituto de Ciencias y Educación Superior ICES, Preparatoria en la que Don Aureliano prestaba sus servicios -en el local de lo que fue el Cine Arena, parte de cuyas gradas de cemento se conservan en híbrida escenografía-, se sintió mal, internándolo una hija en el Hospital Chávez, muriendo a los pocos minutos).

V.- EL MAYOR ISAURO SÁNCHEZ PÉREZ Y LA BANDA DE MÚSICA. “… ¿Cómo fue mi primer contacto, el primer día de clases en la Secundaria un lunes de septiembre de 1956, con uno de los maestros -con mayúsculas y quien llena rebosante aquel título de Mi personaje inolvidable, de la Revista Reader's Digest- que mejor marcaron, para siempre, muchos de los rasgos más positivos de mi carácter: el Mayor Isauro E. Sánchez Pérez?

            A los once años de edad, saliendo de las primeras clases, al mediodía, finalizadas las actividades de la mañana, esperé ansioso a mi hermano Luis por fuera del edificio para que me llevara a presentar con el Mayor. Me condujo personalmente a saludar a su maestro de música y director de la Banda, al final poniente del pasillo norte de la escuela, en un pequeño cuarto de servicio, que utilizaba para “oficina” y depósito de los más variados instrumentos y archivos de partituras musicales.

             Me vi ante un maduro profesor, vestido con sencillez, estatura regular, moreno, de lentes, de cabello medio corto y entrecano, sentado en un escritorio rodeado de estuches negros, tambores, cornetas (también era Director de la Banda de guerra, ¡por $400 mensuales!), batería, saxores, bajos y tubas. Mi timidez, producto de mi excitación y tierna edad, se neutralizaba por la expresión del gusto del militar retirado de saludar, después del verano, a su conocido, travieso y gordito discípulo Luis, precoz trombonista. Le presentaba un candidato, hermano menor suyo y deseosísimo de seguir la vocación del vástago mayor. (Fue una de las mejores formas de pertenencia a la Banda, la mayoría hermanos o primos, como nosotros: Luis, Mario, Josefina y yo; los cinco Curiel Jacobo, los dos Valencia Franco, los dos Melo, los cuatro Yeomans, los dos Corona, los tres Alegría, las dos Saldate, los tres negrete Negrete, …).

            El profesor vio con detenimiento el grueso de mis labios, buscó en los anaqueles un estuche negro de madera, poco empolvado -después de las vacaciones-, sacó una trompeta, aceitó con cuidado los émbolos y me la puso en las manos. Era como un sueño que se hacía realidad; y ayudándome a sujetar con mi mano izquierda el metálico y frío instrumento y a maniobrar con la derecha los tres pistones de la parte superior, me colocó la boquilla en mis labios, un tercio en el labio superior y los otros dos en el inferior. Me indicó cómo tomar aire suficiente y soplarlo, semejando que decía

            - ... ptuuu... ptuuu...-, hasta una nota mantenida, un do o un sol.

          Concluida la sesión, Luis y yo nos fuimos a la casa. Con la nueva etapa de mi vida que principiaba con la secundaria, se iniciaba otra igual, o quizás más importante, mi cultura artística musical; y un buen gusto y carácter, pero con la fortuna adicional de contar con un maestro y mayor retirado, con una impecable hoja de servicios, que reunía, en un cuerpo moreno y sencillo, un alma y un espíritu muy pocas veces conciliados y al alcance de quien quisiera abrevar en sus sabias, silenciosas y ejemplares enseñanzas. ..."

VI.- EL ISC. Volviendo al mensaje de Lupita, bien por el Instituto Sonorense de cultura del gobierno del Estado, por el 7° concierto de la temporada 2020 de la Orquesta Filarmónica de Sonora. Fue un ensamble de metales: 3 trombones de vara -incluido el ejecutante de fama internacional, Maestro Faustino Díaz-, tres trompetas, corno francés y tuba de pecho. Obras de Mckee, Gabrielli, Ewald, Guillmaint, Pryor y de Rafael Méndez.

¡Ah, si TODOS nuestros niños fueran educados en un arte, o tuvieran un piano en cada escuela primaria pública (ya no digo en sus casas) –como soñaba Emiliana de Zubeldía-, combatiríamos el desenfreno de vicios y violencia delictiva y hasta criminal que estamos padeciendo a lo largo y ancho de nuestra sufrida nación, desde siempre, agudizado en este insufrible 2020!

Por favor, disfruten este concierto en momentos de ¡quédate en casa!, no se arrepentirán. En particular nunca había conocido a un ejecutante virtuoso de trombón (en clave de fa) que tuviera ¡doble embocadura para trompeta (en clave de sol), con grado de excelencia! Y cómo no me iba a emocionar con la evocación que hace de su origen geográfico y familiar de esa mágica tierra de Oaxaca donde vive mi hermano menor Mario, al interpretar –“como lo hacía yo desde niño, lo hacía mi padre Rodolfo Díaz y lo hace mi hermano, en San Lorenzo Xacautepec”, dijo el virtuoso ejecutante-, su última ejecución cuya partitura me confiaba y honraba el Mayor, en aquellos tiempos anchos y juveniles: ¡La virgen de la macarena!

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