
Samuel Valenzuela
El Poder Legislativo de Sonora no aprobó al ayuntamiento de Hermosillo recaudación alguna por el concepto de las llamadas “fotomultas” anunciadas por la comuna capitalina para aplicarse a partir del primer día de este mes de enero, aseguró la diputada María Eduwiges “La Vicky” Espinoza Tapia.
La presidente del Congreso del Estado hasta el día último de este mes, informó que en la Ley de Ingresos 2026 del Ayuntamiento de Hermosillo, se eliminó el rubro mencionado, que iba como propuesta, por carecer de información elemental al respecto, como es el caso de la ubicación exacta de esos artilugios recaudatorios, prospectivas de montos a recaudar, entre otros.

María Eduwiges Espinoza Tapia.
De esa forma, los tres reyes magos trajeron magnífico regalo a quienes vivimos en la zona rural en los alrededores de la capital de Sonora y quienes transitamos a diario por los distintos accesos a la gran ciudad y víctimas cautivas de dicha ideota, faltando solo que se recapacite en eso de fijar como velocidad máxima 50 kilómetros por hora, cuando por lo regular y sin mayores problemas se puede conducir a 80 kilómetros por hora en los distintos tramos de ingreso-salida de Hermosillo.
Al menos esa fue la información de la diputada a los corsarios, aunque por otra parte, hay información diversa sobre el supuesto inicio de dicha medida reguladora de tránsito vehicular a partir del 1 de enero, luego de varios meses de prueba, según declaraciones del comisario general de la Policía Municipal, Jesús Durón Montaño, a quien a lo mejor no le han informado del rechazo legislativo.
Hicimos una revisión a la ley de ingresos 2026 del ayuntamiento de Hermosillo y por más ganas que le pusimos, en ningún lado aparece dicho concepto y como nos conviene, pues preferimos creerle a la diputada respecto a que las fotomultas no pueden ser aplicadas y si se aplican, serían ilegales.

Jesús Durón Montaño.
En todo caso, lo correcto sería que desde el Congreso del Estado se emitiera un posicionamiento definitorio sobre ese tema o el mismo Ayuntamiento lo haga para acabar con las dudas generadas por el anuncio del jefe policiaco, contrarias a las declaraciones de la diputada en la Mesa CORSAS.
Como sea, esa sería una excelente noticia, porque si bien sabemos de las dificultades financieras de no solo el ayuntamiento de Hermosillo, sino de los 71 restantes, con dificultades para cumplir compromisos con proveedores hasta con facturas de mínimo monto, esa decisión legislativa los obliga a perfeccionar modelos de gestión de recursos adicionales, pero sin cargo a las finanzas de las familias e indefensos contribuyentes.
Desde nuestro punto de vista eso fue lo más importante de la primera comparecencia del año en la Mesa CORSAS, teniendo como invitada a la representante del distrito 11 con cabecera en Hermosillo, quien además de descartar lo de las tan anunciadas y amenazantes “fotomultas”, aseguró no sentirse desplazada porque entre los perfiles publicitados como posibles aspirantes a la presidencia municipal capitalina ella no es mencionada ni siquiera como por equivocación.
Cierto, la exregidora y diputada por MORENA no es incluida en el paquete integrado por Wendy Briseño, Omar del Valle, Lorenia Valles, Froylán Gámez, David Figueroa, Adolfo Salazar, Jacobo Mendoza e incluso la repelente Diana Karina Barrera, entre otras y otros, lo cual comentó no le importa ya que, desde su punto de vista es mejor porque no está a la vista de todos.

Diputada en Mesa CORSAS.
Respecto a ese futurismo electorero, dijo traer a Javier Lamarque en su Corazón para que el ahora alcalde de Cajeme sea el candidato del partido oficial a la gubernatura, desparramando miel y melcocha sobre quien hace un par de días se aventó abiertamente al ruedo como aspirante, valiéndole progenitora limitaciones de orden jurídico en materia de precampañas adelantadas, aunque sin el mayor riesgo porque como se sabe, el Instituto Estatal Electoral a cargo de Nery Ruiz Arvizu y la carabina de Ambrosio son la misma cosa.
La diputada Espinoza Tapia abundó ampliamente sobre lo que dijo son virtudes de Lamarque para abanderar a MORENA en la disputa por la gubernatura en 2027 e incluso aseguró que abrió brecha hasta al mismo ahora gobernador Alfonso Durazo, de quien por cierto cuando fue dirigente estatal de ese partido, ella fue secretaria de Organización.

Javier Lamarque C.
En todos esos halagos al cajemense, la diputada se dio tiempo para aclarar que lo decía sin demérito alguna a la senadora Lorenia Valles y dejó a la tómbola la decisión final a la vez de asegurar que no hay nadie más del género femenino que pudiera disputarle a la siempre bien peinada la posibilidad de estar en la polla para definir la candidatura de MORENA a la gubernatura 2027.
Tenemos la impresión que “La Vicky” muestra frecuentes retazos de aldeanismo político, pero en el andar se aprende, destacando el altero así de opiniones sobre distintos temas de interés ciudadano; sobre hechos y omisiones de instancias de gobierno, de procesos legislativos y más, pero cuando se le preguntó la opinión sobre la despenalización del aborto en Sonora, dijo no poder opinar sobre tan controvertido asunto porque “soy diputada”.
Se limitó a considerar que ella actuará conforme lo diga la ciudadanía en eventual consulta popular, sin dar señales si alguna vez la actual legislatura le entrará a esa polémica legislación ya vigente en la mayor parte de las entidades del país.

Lorenia Valles.
A pesar de la mayoría calificada y la aplanadora de MORENA y aliados en la 64 Legislatura de Sonora, la diputada presidente defendió el poco rendimiento de la Cámara de Diputados con el argumento de la lentitud de los procesos legislativos, aunque como se sabe, abundan los fast trak si así lo exigen el Ejecutivo Estatal o la Ejecutivo Federal.
Estuvo buena la juntada con la diputada, quien incluso llegó con una gran rosca de reyes con al menos una docena de monitos escondidos, con tan buena suerte que en el pequeño pedazo escogido nos aparecieron gemelos, suponemos un signo de buena suerte al cuadrado, complementada poco después porque pisamos materia fecal humana o de perro, incógnita que nos negamos a dilucidar por obvias razones, aunque en chinga nos fuimos a comprar un cachito de lotería y luego nos paramos debajo de un yucateco hasta que nos cagó un pichón.