Mujeras

Entretelones
Samuel Valenzuela


Samuel Valenzuela

Contrario al discurso feminista que México se escriba con A y que la regla ortográfica sí aplique para escribir dirigente de forma correcta y no dirigenta, estudiante y no estudianta, pero sí presidenta en lugar de presidente, a partir de 2018 la mujer o mujera mexicana ha recibido embate tras embate de decisiones gubernamentales lesivas a sus derechos y su desarrollo.

Y así como el caso de los derechos de las mujeres, también a los derechos de la niñez, ya que como se recordará, alegando corrupción sistémica se eliminó el Programa de Estancias Infantiles, cuya forma de operar les permitía tener un empleo remunerativo, mientras sus hijas e hijos estaban en buenas manos, además de desaparecer también el programa de refugios para mujeres víctimas de la violencia.


Denuncia de mujeres cetemistas.

El saldo de dichas decisiones ha sido catastrófico, con miles de mujeres obligadas a renunciar a sus trabajos por carecer de alternativas de cuidados a sus hijos, toda vez la falta de previsiones de parte del anacoreta residente de La Chingada, en una actitud de “tierrita volada” propia de matón de callejón.

Cierto, se tomaron medidas supletorias luego de algunos meses como lo fue el reparto de dinero de forma directa, que más bien se utilizó para la compra de mandado y el daño ya estaba hecho.

Mas doloroso aún el caso de la desaparición del vital apoyo a mujeres víctimas de la violencia, acción señera que por muchos años fue un efectivo retén y defensa de niñas, jóvenes y madres de familias afectadas por el contumaz y arraigado machismo mexicano, al ofrecer la protección elemental para evitar mayores abusos y hasta la muerte.

Pues la desaparición de dicha política pública derivó en un crecimiento alarmante de feminicidios con una constante de violencia letal contra las mujeres con un promedio entre 9 y 10 asesinatos diarios, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, instancia que hay que reconocer, visibilizó mejor esas cifras.


Eliminaron refugios de mujeres.

Y la tendencia sigue al alza particularmente en Estado de México, Nuevo León, Ciudad de México, Veracruz, Chihuahua, Sonora, Baja California, Sinaloa y así, en donde han resultado inocuos programitas esos como el mentado Salva, botoncitos de pánico y demás, cuando antes se tenían refugios seguros atendidos por profesionales y expertas en el manejo de crisis.

Esa criminal tendencia avanzó. Desde hace unos años el IMSS ha emprendido el cierre progresivo de Guarderías Subrogadas, las cuales a partir de 2019 fueron una especie de salvavidas muy limitado para hijas e hijos de madres trabajadoras que se quedaron sin estancias infantiles.

Se habían tardado, pero por fin alzó la voz la representación de las mujeres de la CTM en Sonora, para manifestar su preocupación e inconformidad por la eliminación progresiva de dicho servicio, por afectar directamente a madres y padres trabajadores en distintos municipios del estado, quienes hoy enfrentan la falta de espacios seguros para el cuidado de sus hijas e hijos.


Eliminaron estancias infantiles.

Bien Isabel Velázquez, secretaria de la cartera de Bienestar Social de la CTM, al advertir sobre esa problemática agravada en los últimos meses y ya tiene un impacto estatal. “El cierre de guarderías pone en riesgo la estabilidad laboral y familiar de miles de trabajadores. No es un tema aislado ni exclusivo de Hermosillo; es una situación que hoy nos mantiene en alerta en todo Sonora”, afirmó.

Miren, de acuerdo con información proporcionada por el propio IMSS a la CTM, antes de la pandemia, en el año 2020, Sonora contaba con 63 guarderías que atendían cerca de 11 mil niños y niñas. Actualmente operan solo 47 centros, con una atención aproximada de 9 mil 900 menores, cifra que podría reducirse aún más tras el cierre reciente de dos guarderías, una en diciembre pasado y otra en enero de este año.

Es que como el IMSS arrastra grave crisis financiera, ya que, a pesar de su deteriorado estatus financiero y pésima atención a derechohabientes, se le agregaron cargas adicionales como es ese IMSS-Bienestar y por eso trata de reducir gastos en niñas y niños de madres trabajadoras y por ello está sacando del mercado a guarderías privadas subrogadas al hacer incosteable su operación para prestadores de servicio.


Angélica Mariel Martínez López.

Y a palo dado, el incompetente titular del IMSS, Zoé Robledo, frente a una realidad ya inocultable, propuso crear los Centros de Educación y Cuidado Infantil, operados por el mismo organismo, pero tal proyecto es para el largo plazo y mientras tanto, cada vez más madres y padres en situación laboral no tienen en donde dejar a sus hijos en lugar seguro.

Y peor con la información de Estela Valenzuela, dirigente del sindicato de guarderías subrogadas del IMSS, al alertar que el 80 por ciento de las guarderías que actualmente operan venció sus contratos en diciembre, lo que podría dejar a más de 3 mil niños sin acceso a este servicio y afectar a decenas de trabajadoras.

Seguramente el criterio aplicado por el oficialismo, es que las niñas y niños no votan y se los pueden chingar sin consecuencias políticas, que al cabo a sus papás y mamás que sí votan las tienen bajo el control de sindicatos, pinchurrientos programas sociales y otras estrategias de sometimiento sin importar descobijar a la infancia.

Pues a ver si es atendida la inconformidad descrita por la delegada del organismo en Sonora, Angélica Mariel Martínez López a quien al parecer le gusta permanecer en muy bajo perfil, aunque ahora la exigencia es dar una respuesta inmediata  con un ajuste presupuestal al programa de guarderías subrogadas acorde al aumento al salario mínimo; apertura de segundos turnos, entre otras demandas, que de no ser atendidas, amenazan con emprender “acciones colectivas en defensa del derecho a la guardería y al trabajo digno; antes de cerrar una guardería, deberá estar disponible un nuevo CECI con la misma capacidad, para evitar daños mayores”, advirtieron en conferencia de prensa.


Repunta el sarampión.

Y sin salirnos del tema de servicios de salud ahora centralizado, federalizado, con las instancias estatales solo viendo cuestiones relativas a la normatividad porque se les despojó de la infraestructura y hasta los recursos humanos, otro de los tumbos a lo largo de estos últimos años, fue el abandono de la estrategia que tuvo tan probado éxito durante tanto tiempo: el Programa Nacional de Vacunación.

Con dichas acciones los sucesivos gobiernos de México pudieron erradicar padecimientos en la niñez mexicana, desde tuberculosis, viruela, sarampión, tos ferina, poliomielitis, tétanos y demás, pero como a partir de 2018 se les ocurrió descubrir el secreto del agua hervida y de la inmortalidad de la cucaracha y luego de la incompetente gestión frente el COVID-19, dejaron la mesa puesta para bajar dramáticamente los porcentajes de vacunación en todo el país.

Recordamos cuando dos o tres trabajadores de la salud, que con hielerita en mano peinaban calle por calle, domicilio por domicilio, recorrían comunidades rurales, escuelas, campos agrícolas para aplicar el cuadro de vacunación, y antes de eso, cuantos casos conocimos de amigos afectados por la polio, la tuberculosis; muertes por tosferina y el sarampión o tétanos


Urge intensificar vacunación.

Pero se bajó sustancialmente la cobertura de esas semanas nacionales de vacunación, ahora con muchas limitaciones de movilidad, se concentran en supermercados contra de la influenza, variantes de hepatitis, el coronavirus y así y ahora se pagan las consecuencias con un repunte nacional de casos de sarampión, que en el caso de Sonora, hasta el 20 de enero pasado, registraba 122 casos y un deceso, de un total nacional de siete mil 131 casos y 24 defunciones, y contando.

Miren, para estar advertidos, la mayoría de los casos confirmados en el país se han presentado en mujeres con el 50.9 por ciento del total y el 49.1 por ciento en hombres, donde el grupo se edad más afectado es de uno a cuatro años, seguido del grupo de cinco a nueve, y el de 25 a 29 años de edad.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud Federal, Sonora se ubica en el sexto lugar en casos confirmados de sarampión con 122 casos, por debajo de Chihuahua con cuatro mil 495 casos, Jalisco con mil 20, Chiapas con 430, Michoacán con 261 y Guerrero con 248.

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