+ Pide Beltrones una reforma electoral verdadera; analiza representación proporcional y pide que sea auténtica; también prohibir “la elección eterna de los dirigentes partidarios”; el botín de los partidos en Sonora; el senador Aguilar resalta aprobación de la jornada laboral de 40 horas
Agustín Rodríguez L.
GUAYMAS, Son. – Manlio Fabio Beltrones se creyó eso de la Reforma Electoral y aborda el tema de esa propuesta gubernamental que no tarda en llegar al Congreso federal desde Palacio Nacional.
El senador con licencia advirtió que México no necesita “una democracia barata, necesitamos una democracia efectiva”, y da cátedra al explicarlo.
Aclaro: cuando digo que Beltrones “se creyó eso”, percíbase la elevada dosis de sarcasmo. Al colmilludo político sonorense nada le sorprende de lo que pueden estar buscando sus colegas para mantener posiciones y, en el fondo, el poder.
Pero ilustra escucharlo o leerlo al pedir no discutir cuánto cuestan las elecciones o la democracia, sino “valorar cuánto vale una democracia que garantice nuestra convivencia y resuelva nuestros problemas en paz”. Cierto. Es fácil notar que nuestra convivencia no es buena, los problemas nacionales parecen no ir por el camino de las soluciones, ni estamos en paz.
Dice, es momento de poner los temas en la mesa y discutirlos “antes que llegue una iniciativa presidencial de carácter arbitraria, omnímoda y a modo del grupo de poder en turno que nos haga retroceder”. Eso no es útil para un avance democrático.
Comúnmente un político opositor ataca, agrede, no propone. El nativo del sur de Sonora lo hace fino: México tiene a una presidenta autentica militante de izquierda, “recojamos entonces buena parte de las ideas de esa izquierda para poder garantizar convivencia”.
Siempre hay lecturas ricas en enseñanza grilla, en lo dicho por Beltrones y hoy no fue la excepción. Incluyó algo siempre esquivado, pero obligadamente presente en el debate público, como es impulsar “la construcción de una representación proporcional pura en las cámaras”, y --lo que nunca debió pasarse por alto-- “donde cada partido valga lo que ganó en las urnas”.
Así es. Una “proporcional pura” en la Cámara de Diputados es lo que pide y lo que siempre hemos querido, porque “esto obligaría a tener gobiernos más compartidos, menos divididos y con una paz social garantizada”.
Abunda: con esta propuesta evitaríamos “mayorías artificiales” en las Cámaras, no importando el número de representantes, pero sí “que sea justa a los votos que se emitieron en las elecciones”.
Por eso deben hacerse las modificaciones necesarias para evitar estas “mayorías artificiales”, a partir de no permitir que el partido en el poder se quede con todo.
Beltrones rechaza que el partido en el poder, Morena, con el 41% de los votos, se abroga el derecho de hablar “a nombre del pueblo” como si tuvieran el 100%.
Insistió en una discusión pública en torno a la reforma electoral que logre una representación pura, no limitada a reducir tamaño de las Cámaras o si dejarán o no a los plurinominales, además de –aplaudo esto—prohibir “la elección eterna de los dirigentes partidarios”.
Dijo por qué y nunca ha sido un secreto: “eso convierte a los partidos en un negocio para ciertos dirigentes”. No dijo quiénes, pero ni se necesita. La desvergüenza que exhiben muestra quiénes encajan en ese perfil de comerciantes electorales.
EL BOTÍN
Ya se ha dicho, pero le recuerdo el botín que disputan los dueños de esos partidos, dinero sustraído de lo aportado por la gente para obras y servicios que eleven el nivel de vida de sus pueblos, pero termina en el bolsillo de quienes son un insulto a la democracia que dicen defender:
Solo en el caso de Sonora, el Instituto Estatal Electoral cumple con la ley que considera cierto eso de la representación, y les entrega 173 millones 917,988 pesos a los partidos políticos registrados.
El PAN, por gritar y quejarse de todo, recibe 1 millón 726 mil pesos mensuales.
El PRI, otrora partido aplanadora y hoy en el tobogán hacia la extinción, 1 millón 751 mil.
El PT por colgarse del poder en turno, 1 millón 580 mil.
El remedo de partido PVEM, 1 millón 214 mil.
Movimiento Ciudadano, cuya desvergüenza se cuelga del apellido Colosio –y amenaza con enviar de candidato a Luis Donaldo Colosio hijo, a Sonora, donde nació, pero nadie lo conoce—, 1 millón 468 mil pesos mensuales.
Morena, hoy partido aplanadora, recibe 2 millones 640 mil pesos.
El Partido Nueva Alianza (PANAL), escasamente conocido, aunque más que su dirigente Manuel Fernando Aguirre Martínez, recibe 1 millón 093,622 pesos cada mes.
Encuentro Social (PES), 1 millón 032 mil
El invento de Alí Camacho que sufre dramática caída, el Partido Sonorense (PS), 801,884 pesos.
Y el PRD, que espera aprobación a su cambio de nombre y eso sacaría al “chucherío” de este negocio en Sonora, dispone de 762,170 pesos cada mes.
Si usted considera que es poco, añada 5 millones de complemento para “otras actividades”, solo en enero, en cantidades proporcionales a sus porcentajes de votos, donde por supuesto, Morena tuvo más, 950 mil 678 pesos, seguido por el PRI con 630 mil.
Deberé leer más la ley para entender esas proporciones. Y el gran negocio de tener un partido.
Por cierto, subsiste la denuncia de Carlos Navarro contra Joel Ramírez, consejero y representante ante la autoridad electoral uno, dirigente estatal el segundo, porque el ganón de todo en la época cuando el perredismo era esperanza, dice que ahora Joel es ganón y se queda con todo.
Y la gente, al saber de eso, se pregunta: ¿Qué dirigente reporta algo? Ni el Nacional a los estatales ni estos a los municipales.
Por eso líderes como Joel reflejan bonanza material y no sueltan ni puestos ni presupuestos. Por eso urge la Reforma Electoral y que sea de veras. Y se cumpla con la ley, claro, si no, para qué.
APRUEBAN LAS 40 HORAS
Hay países donde hace décadas aprobaron reducir las jornadas laborales, bajo el criterio científico de mejorar la productividad.
Los trabajadores están más descansados y su carácter mejora porque pueden estar más tiempo con la familia y amigos, así que mejora su salud y por eso el resultado.
El Senado de la República se encaminó a dicha meta y el miércoles, el senador guaymense –cumplió año este jueves-- Heriberto Aguilar Castillo nos confirmó la aprobación a la propuesta de reducir de 48 a 40 horas semanales la jornada laboral.
Histórico, sí. No siempre se piensa en los trabajadores como ahora, como tampoco en el bienestar de millones de familias, como en este tiempo. El legislador celebró la aprobación en lo general por unanimidad y lo consideró una manifestación de que el país avanza cuando la prosperidad se comparte y el tiempo vuelve a pertenecer también a quienes sostienen a México con su trabajo.
La reforma al artículo 123 constitucional establece la jornada de 40 horas y avanzará con una implementación gradual de 2026 a 2030, buscando una transición ordenada en esa meta de conciliar vida y trabajo, fortalecer la salud pública y prevenir riesgos laborales.