Samuel Ocaña y la picaresca del poder

Forjado en un pueblo de la sierra, donde la picaresca popular alcanza dimensiones épicas a la hora de sobrevivir, destacar y dejar páginas en la historia, don Samuel Ocaña García fue, desde entonces y hasta ahora un preclaro exponente del ser sonorense.

 

La leyenda dice que llegó a ser gobernador por una situación meramente circunstancial, toda vez que no figuraba entre los aspirantes a la candidatura en 1979, pero que como dirigente estatal del PRI acudió a una cita con el presidente José López Portillo para abrirle la baraja de contendientes. De allí salió con la candidatura en la bolsa.

 

El historiador Ignacio Lagarda dejó claro ayer que no fue así. El neumólogo de Arivechi, como también se le conoce, fue trabajando esa posibilidad tejiendo fino, haciendo alianzas, concertando entre las corrientes del PRI que se disputaban esa posición, hasta lograrla.

 

“Nos engañó a todos”, asentó Lagarda en la presentación del libro que compendia la biografía de ese personaje, asentando que entre la lista de diez posibles, Samuel Ocaña ocupaba el último lugar. Y fue el primero.

 

Para escribir esta biografía, el historiador hubo de consultar a una nutrida red de contemporáneos del exgobernador, a sus familiares y amigos, muchos de los cuales estuvieron presentes ayer en el Teatro de la Ciudad para el santo y seña de la vida de ese hombre que dejó un mar de anécdotas.

 

Es insuficiente el espacio para hacer la crónica de la presentación, pero me quedo con la anécdota que le contó a Paulina Ocaña -nieta de tigre, pintita- sobre el episodio en el que consiguió 5 mil millones de pesos para la construcción de nueve presas en el estado.

 

Contó, la hoy Jefa de la Oficina del Ejecutivo, que en una plática intimista y familiar, su abuelo le hizo el relato de una pequeña mentirilla del gobernador al presidente.

 

Samuel Ocaña, reunido con José López Portillo, le expuso su intención de construir nueve presas en Sonora.

 

“Ya tengo” -le dijo- “cinco mil millones de pesos que se requieren para iniciar este proyecto, pero me faltan otros cinco mil millones, y es lo que vengo a solicitarle”.

 

El presidente lo remitió con el secretario de Agricultura y Recursos Hidráulicos, Francisco Merino Rábago para que le planteara el asunto.

 

Cuando se reunió con él, Ocaña le dijo que ya había hablado con el presidente, y el mismísimo José López Portillo le expuso un plan para construir nueve presas en Sonora. Y que para ello requería 5 mil millones de pesos.

 

Eran los tiempos en que ningún secretario de Estado le podía regatear nada a una iniciativa presidencial, así que Merino Rábago tomó el teléfono y giró instrucciones para conseguir esos recursos. Se consiguieron, se aplicaron y las presas se construyeron.

 

Pasados los años, Samuel Ocaña le reveló a su nieta Paulina cómo estuvo la cosa. En realidad, como gobernador no tenía los 5 mil millones, sino que ese era el costo total de las obras. Le echó una mentirilla al presidente, y le echo otra al titular de la SARH, y así consiguió el recurso para las obras hidráulicas que hasta la fecha existen en Sonora.

 

Este es apenas uno de los pasajes que se recrearon ayer, durante la presentación de la biografía del ex gobernador, definido por su biógrafo como un hombre de izquierda (¡en el PRI!) que en el largo camino de su formación, aprendió que la sobrevivencia política no depende de la confrontación, sino de la incorporación gradual al sistema.

 

Fuertes declaraciones que merecen un debate aparte, y que requieren la lectura del libro, porque anécdotas hay muchas, de luces y sombras que inevitablemente aparecen en el retrato del exgobernador.

 

Yo me sé una, sobre la que tengo mis reservas acerca de su veracidad, porque viene de fuentes cercanas al momento de su desempeño como gobernador, pero que no hace discordancia con su condición de ser humano en la política, en la escala del poder, en las fortalezas y en las flaquezas de la administración de la leyenda.

 

Spoiler: está muy guarra

 

II

 

En ausencia del alcalde de la capital, Antonio Astiazarán Gutiérrez explotó en redes sociales el tema de las ‘fotomultas’, un asunto que se creía ya superado desde finales del año pasado, cuando el Congreso del Estado lo eliminó de la Ley de Ingresos municipal, aunque el Ayuntamiento siempre se mantuvo firme en él, acogiéndose a la Ley General de Movilidad que, desde su análisis, permite esta modalidad de cobro en infracciones de tránsito por rebasar los límites de velocidad en el casco urbano. Una ley, por cierto, de carácter federal.

 

Como siempre hay oportunidad de que las cosas empeoren, el asunto estalló cuando una noche antes, en la ciudad se registró un accidente vial; un choque entre dos vehículos, uno de los cuales se proyectó sobre una banqueta impactando a dos menores, uno de los cuales sufrió lesiones que obligaron a la amputación de una de sus piernas.

 

Se sabe que para ningún gobierno es buena idea incrementar impuestos, crear nuevos o diversificar, al amparo de las nuevas tecnologías o de eufemismos suavizantes del ramalazo a la economía familiar: recuérdese el COMUN (Contribución al Fortalecimiento Municipal) que en el imaginario colectivo jamás se conoció de esa manera, sino como ‘tenencia disfrazada’ y que terminó movilizando a la sociedad en la segunda mitad del gobierno de Guillermo Padrés hasta revertirlo, pero con inevitables costos políticos.

 

Se sabe también que en Hermosillo es urgente e impostergable una efectiva campaña de concientización no solo para respetar los límites de velocidad, sino en general, el reglamento de tránsito, aunque la coacción por la vía recaudatoria no parece ser la mejor manera de iniciar esa campaña, como quedó claro a partir de las viralizadas quejas de aquellos a quienes ya les llegó, vía correo electrónico, la respectiva multa (o multas) justificadas en la flagrancia captada por las cámaras instaladas en los arcos de seguridad instalados en las salidas sur, norte y poniente de la ciudad, y validadas con la firma de un agente de la Policía Municipal.

 

El debate sobre el tema se volvió intenso en redes sociales después de que un usuario publicara la boleta de infracción -que incluye fotografías del auto y de las placas del mismo- donde se muestran cuatro multas por rebasar el límite de velocidad en una zona de 50 Kmh, por las que circulaba a casi 90, una práctica muy común sobre todo en bulevares y avenidas, lo cual ciertamente está penalizado.

 

Es un lugar común aludir al radical comportamiento de los automovilistas cuando conducen por las calles de ciudades norteamericanas -donde también hay cámaras de video y fotomultas- porque allá sí se las aplican y el costo es significativamente mayor. Pero también es claro que la cultura vial en uno y otro país es muy distinta, aunque la excesiva penalización no ha erradicado del todo esas infracciones.

 

Si en Hermosillo se trató de un experimento social para medirle el agua a los camotes de la reacción ciudadana, parece haber quedado claro que esta fue muy adversa y la autoridad municipal tendrá que hacer sus reflexiones al respecto, incluyendo aquellas relacionadas con el marco jurídico, pero sobre todo, con un contexto político en el que el alcalde aparece como puntero indiscutible en la carrera por la candidatura de la oposición, al gobierno del estado, y esto le podría acarrear costos políticos.

 

La sociedad hermosillense, por cierto, también tendrá que hacer sus propias reflexiones sobre este tema que, si se revierte, podría ser considerado como una victoria de la protesta ciudadana sobre una medida unilateral y no previamente consensuada, que a su vez derivaría en una suerte de patente de corzo para seguir pasando por encima de la ley, lo cual tampoco es recomendable para la salud cívica.

 

Tema polémico, sin duda, sobre el que hay que trabajar más, tanto desde el gobierno como desde la sociedad.

 

Al alcalde, por cierto, este episodio lo tomó fuera de la ciudad. Estaba en Phoenix participando en un foro binacional sobre temas en los que ha venido trabajando desde el inicio de su primera administración, y que le han dado buenos resultados si se considera que en 2024 logró la reelección con un margen mayor al obtenido en 2021.

 

Se trató de un encuentro con líderes mundiales en temas como energía renovable, generación de empleo y proyección internacional de la cultura y el arte, rubro en el que por cierto invitó a los participantes a sumarse a la celebración de las Fiestas del Pitic 2026, y al Foro Mundial de Energía que se llevará a cabo en Hermosillo por quinta ocasión, y que es un espacio para impulsar la transición hacia un modelo energético más justo, inteligente y sostenible, que en ediciones anteriores ha contado con la participación de Steve Wozniak, cofundador de Apple; Bill Clinton, expresidente de EEUU y la ex primera ministra de Finlandia, Sanna Marín, entre otros.

 

Y así como se cuestionan temas como el de las fotomultas, también hay que reconocer lo que se hace en favor de los contribuyentes cumplidos. Ayer la tesorera del Ayuntamiento, Flor Ayala Robles Linares entregó a los ganadores del sorteo “En la H cumpliendo ganas”, dos automóviles completamente eléctricos con valor de 345 mil pesos cada uno.

 

Ana Lucía Rodríguez Hurtado y José Alberto Gastélum Martínez fueron los afortunados ganadores de este sorteo en el que participan ciudadanos al corriente con sus pagos de predial. La tesorera recordó que el 60% de las obras y programas del Ayuntamiento proviene de las contribuciones ciudadanas.

 

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