+ Optimismo tricolor en Sonora; Lupita Soto ofrece repetir “la barrida” de Coahuila; insiste en alianzas para ganar a Morena; la mentira de los motores en el sexenio de 30 años; llega el saneamiento a Puerto Peñasco, pero sigue pendiente Guaymas y San Carlos
Agustín Rodríguez L.
GUAYMAS, Son. - Así dice el encabezado de una nota emitida por el PRI estatal: “En Sonora repetiremos la barrida del PRI en Coahuila”.
Lupita Soto afirma que “el triunfo contundente que el PRI obtuvo en las elecciones de Coahuila este domingo será replicado por el PRI Sonora en 2027” y destaca que organización, capacitación y entusiasmo demostrado en Coahuila son los mismos que hoy se tienen en Sonora.
También que “estamos preparados, con un equipo integrado y capacitado. Y, sobre todo, con muchas ganas de sacar a los malos gobiernos de Morena”.
Es decir, el triunfo del tricolor en Coahuila permea en el ánimo general del expartidazo, hasta llegar a la euforia, aparece en Sonora y se engalla –O ¿Se engallina? —Lupita para lanzar su espada en prenda y disponerse a ir por ella.
Disfrutan el triunfo en Coahuila, donde se disputaron elecciones para renovar el Congreso local y el PRI ganó los 16 Distritos, con el 55% de los votos, unos 680 mil, más del doble que Morena.
Soto Holguín lo atribuye “a la confianza ciudadana en los gobiernos priístas”, centrada en aquella entidad, por supuesto, donde dice, se mandata con un modelo que ha dado resultados en materia de seguridad, empleo y estabilidad, por eso la ciudadanía ratificó el apoyo en las urnas.
Morena no ganó ninguna diputación, pero tampoco tenía ninguna. El PRI las compartía con el PAN y el azul es el que quedó en problemas, al no completar los votos para sostener su registro estatal.
Pero Lupita Soto dice algo que los panistas se niegan a ver. La elección deja una lección importante para las fuerzas políticas de oposición y lo describe sin adornos: mientras el PRI obtuvo una votación histórica, partidos como Acción Nacional y Movimiento Ciudadano se acercan al punto donde se pone en riesgo de perder su registro local.
Sugiere alianzas y dice que el PRI las promueve, porque los resultados demuestran que cuando existe unidad y un buen proyecto, la oposición puede ganar, con esta sentencia agregada: “Dividir el voto sólo beneficia a Morena”, y cierra su eufórico mensaje reconociendo a Alejandro Moreno, dirigente nacional, y al gobernador Manolo Jiménez, a quien atribuye el respaldo de los coahuilenses. Pero, que problema, el PAN acusa que le hizo daño acercarse al PRI.
En Coahuila el PRI nunca ha perdido una elección, pero esas especiales circunstancias –se deja llevar por fuerzas realmente representativas—no se observan en muchas entidades donde pronto habrá elecciones. Creo que en Sonora tampoco.
Hay euforia en sus dirigentes y militantes al ganar los 16 escaños en el congreso local, pero al dispararse el optimismo, se percibe que falta mucho para encontrar el lado débil de Morena.
Hay una cita que ayer utilicé antes y que da razón a los hechos: en Coahuila ganó el PRI, porque gobierna el PRI, y según la gente de Coahuila, lo hace bien.
Que haya un aliento en el tricolor es bueno, pues el partido tiene bases, ha hecho cosas buenas por el país y quizá aún pueda recuperarse para seguir haciéndolo porque no es bueno que haya un partido único.
El propio PRI lo enseñó y confirmó con su actuar del pasado cada vez más lejano y podríamos sostener que, para no terminar en el olvido, tienen mucho trabajo por delante, pues enfrentan a un movimiento, Morena, al que tienen bajo bombardeo mediático con acusaciones duras, ciertas o no, pero no deben perder de vista que aprendió a hacer bien las cosas y hasta las perfeccionó.
Eso, en el caso de los políticos nuevos en Morena, porque han llegado muchos de fuera y trajeron consigo esas habilidades que hacen una cultura de cómo ganar elecciones.
Atraigo esta cita que resume el entusiasmo desbordado de las cúpulas priístas y aliados. Me la recordó Raúl Rodríguez, el excelente presentador matutino de radio RED 93.3 este martes: “Para quien ha pasado hambre, un pedazo de pan sabe a banquete”.
Sí. El trozo de pan son 16 diputaciones locales en un Estado donde ya las tenía, en alianza, y el derrotado fue su aliado.
Ahora el reto es ganar las diputaciones locales de 31 estados restantes –en Sonora tienen solo 2, de 33--, 300 diputaciones federales y plurinominales que las complementan, 128 senadurías de igual forma, gubernaturas y encaminarse a la cereza del pastel en 2030. Y todo es cuesta arriba.
LA MENTIRA DE LOS MOTORES
Este martes el gobernador Alfonso Durazo informó de avances en sus programas sociales e inversión pública y privada a favor del desarrollo de Sonora.
Uno de sus anuncios me sorprendió: “Entregamos 88 motores para pescadores. No les entregaban motores desde hace 50 años, nadie había volteado a ver a los pescadores; ya entregamos motores en Paredón Colorado, Bahía de Lobos, Desemboque, Punta Chueca”, y adelanta que igual harán en Guaymas, Empalme, y Bahía de Kino, para cubrir a todas las cooperativas del estado.
Creo que esa es una de las causas por las cuales habla mal de ese “sexenio de 30 años” que tuvo Sonora desde 1991 a 2021, y si acaso alguno salva la situación de saqueo descrita, es el de Eduardo Bours.
Es que todos esos sexenios decían apoyar al pescador ribereño con pangas y motores, pero en corto, en el sector se hablaba de motores paseados por toda la entidad, recibidos por alguien, pero la simulación terminaba con el evento. Luego hacían otra entrega en iguales términos –eran los mismos motores—con líderes que volteaban hacia otro lado, pues su representatividad se estrellaba en la oficina del controlador político de la época.
Me temo que lo acaba de confirmar el gobernador. No les entregaban motores, dijo, “desde hace 50 años”.
Ya lo hacen. Qué bueno que ya les está tocando.
AGUA Y SANEAMIENTO EN PEÑASCO
Por su parte, el representante de Conagua en Sonora, Rodolfo Castro, dijo que se ha saldado una deuda histórica con Puerto Peñasco con un plan de saneamiento al instalarse una planta tratadora de aguas negras, que este año se probó y entró en operación. Habrá una segunda etapa para procesar 60 litros por segundo e iniciará a más tardar en septiembre.
El plan incluye al río Mayo y su saneamiento integral, y se le mueve una patita a la gestión para Guaymas y San Carlos, lo cual supo a gloria a esta región.
Parecen estar dispuestos a derribar los muros que impiden hace tiempo, cumplir con la ley y hacer la tarea en ese rubro, pues urge. Por eso el gobernador al iniciar su sexenio declaró la emergencia sanitaria que, creo, persiste. Sin estos proyectos de saneamiento seguiremos enfermos de todo.
Ojalá se cumpla pronto el proyecto, pero no el de la vieja planta que quería construir el pasado sexenio, de antigua tecnología y alto costo.
Ahora la operación es mucho más fácil y barata que la complicación del anacrónico sistema de la Comisión Estatal del Agua y drenaje en el puerto, que contamina todo.