Entretelones
Samuel Valenzuela
Samuel Valenzuela
Intensiva, insidiosa y de muy mala leche la orquestada campaña mediática en contra de Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez como consecuencia de su reincorporación a la política partidista sonorense, la cual, si bien no fue por la puerta grande, no fue por la puerta de atrás.
Ocho años después de separarse de su encargo como presidente municipal de Hermosillo para contender por un escaño en el Senado de la República en la elección de 2018, “El Maloro”, salió de su autoexilio político luego de ser nombrado hace unos meses coordinador electoral del Partido Verde Ecologista de México de la Primera Circunscripción y en una transición natural asumir la dirigencia de ese partido en Sonora.
Maloro dirigente.
Le han dado hasta por debajo de la lengua en el marco de una campañita de excesos a partir de supuestos oportunamente dados por inexistentes por el Instituto Superior de Auditoría y Fiscalización, la Auditoría Superior de la Federación y por el mismo gobierno municipal que encabezara Célida López Cárdenas, quien buscó hasta por debajo de las piedras la forma cómo chingarse a su antecesor sin encontrarle ningún indicio de corrupción.
Pues años después esa temática que en aquellos tiempos resultó inexistente, es utilizada para cuestionar los antecedentes del exdiputado local, exdiputado federal, siempre postulado por una alianza PRI-PVEM e incluso la misma López Cárdenas hace alusión a tales antecedentes, como si ella fuera ajena a la desastrosa y pésima gestión como alcaldesa 2018-2021, que incluso frustró sus ansias de reelección.
A Acosta Guriérrez lo conocemos desde morrito por allá a principios de los años 90, cuando aún adolescente andaba metido en la academia y en la talacha partidista; lo vimos crecer y forjarse en el activismo priista, ganarse espacios legislativos y sacar al PAN del palacio municipal en 2015.
Por varios años lo perdimos de nuestro radar, sin afectar nuestro afecto; hemos visto de cerca su desarrollo y formación política y su paso por responsabilidades mayores como cuando fue titular del Registro Agrario Nacional; conocemos a su familia y él conoce y ha tratado a la nuestra, sabemos que vive donde siempre, en la misma casa de siempre; no dado a la ostentación y con principios morales muy arraigados.
Adolfo y Maloro.
La campañita actual en estos días lo describe como todo lo contrario, pero como no es de los que se amilana fácilmente o de los que nunca se amilana, a pocos días de relevar al “Patas Verdes” en la dirigencia estatal del Verde, “El Maloro” se encancha rápidamente porque sabe hacer política; se ha reunido con el secretario de Gobierno, Adolfo Salazar Razo; lo hizo también con la mentada Célida y se coordina con la campaña del aspirante a la gubernatura, Omar del Valle Colosio, además de consolidar tareas de vinculación que desde hace tiempo llevaba a cabo con círculos y liderazgos regionales de ese partido en Sonora.
No tenemos idea ni pronóstico sobre los resultados de su gestión, pero de lo que sí estamos seguros es que viene a aportar una fuerte dosis de experiencia por rumbos de las siglas ecologistas, en donde como se sabe, en los últimos años ha prevalecido la improvisación y su subsistencia se debe a que es un caro entenado de MORENA, sin cuya alianza simplemente no tuviera registro, así como ocurriría con el PT.
No negamos el gusto que nos daría ver a nuestro amigo como diputado de la próxima legislatura estatal y mayor gusto nos daría si también está la coordinadora de Movimiento Ciudadano en Sonora Natalia Rivera Grijalva, quien como se sabe, fue la coordinadora de sus dos campañas por la alcaldía capitalina cuando ambos militaban en el PRI.
Ejercicio inocuo.
Como ven, suspendimos brevemente nuestras vacaciones por haber temas dignos de registrar en la columna Entretelones, porque cómo podríamos sustraernos al encanto de abordar el inocuo ejercicio mediático de este lunes por parte de la media docena de aspirantes a la coordinación en Sonora de la defensa de la cuarta transformación y la soberanía nacional.
Sabe a quien se le ocurrió tamaña evenflada solo para repetir el ya gastado discursito de todos esos eventos a población abierta, activismos cuyo financiamiento es desconocido, en una faramalla en la que se simuló una conferencia de prensa conjunta y en cuyo marco se dijo lo mismo de siempre.
Independiente a las nimiedades en esa inocuidad, de acuerdo con lo escuchado, podemos decir que las participaciones más relevantes fueron las de Froylán Gámez Gamboa y Omar del Valle Colosio, quienes dejaron constancia de su lealtad y compromiso con su jefe político el gobernador Alfonso Durazo Montaño, pero ahí está la vocinglera participación de la Célida López; la cansina perorata de la siempre bien peinada y maquillada; el susurrante posicionamiento de Javier Lamarque y la irrelevancia de María Dolores del Río Sánchez.
Muchas elucubraciones se tejen sobre el resultado final de esas evidentes campañas anticipadas del partido oficial; es generalizada la opinión respecto a que las famosas encuestas solo son meras simulaciones para vestir de gala ese atascadero y que a fin de cuentas quien resulte ganador de esa ansiada coordinación estatal será producto de una decisión cupular.
Ernesto Ruffo Appel.
Para unos Javier Lamarque Cano será el bueno por decisión de la presidente Claudia Sheinbaum, ya que no ven cómo el gobernador Durazo Montaño decidiera oponerse al atribuirle apostar todo su resto a Lorenia Valles y especulan lo anterior dado al presunto debilitamiento de la fuerza e influencia del mandatario por la permanente campaña negra que es objeto y al desgaste propio del fin de su administración.
Pero por lo pronto, para unos parece imponerse el perfil fundacional del alcalde con licencia de Cajeme, en tanto que para otros la buenera es la Lorenia, aunque cualquiera que fuera, lo seguro es que el gobernador hará todo lo que tenga a la mano por que gane.
La gran batalla es por la joya de la corona, Hermosillo, cuyo padrón electoral resulta definitorio al ganarse o perderse la gubernatura de Sonora, y si bien la Valles Sampedro tiene reconocido capital político, se asegura que de no favorecerle el dedazo, ella no aceptará ningún premio de consolación y simplemente regresará a su escaño en el senado.
Frente a lo anterior, emerge la también corcholata, el exsecretario de Educación y Cultura, a quien se la deben luego de aquel papelón cuando se pretendió jubilar de la política a Manlio Fabio Beltrones y ahora ser parte del juego y la simulación democrática del partido oficial para elegir a su candidato a la gubernatura, participación que por si misma al menos desplaza al todas mías y come solo Ramón Flores Robles como franquiciario del PT en Sonora y más hará a un lado a ese traidorzuelo inservible si le entra a la disputa por la alcaldía de Hermosillo y qué mejor si la gana.
Marina del Pilar Avila.
Aunque falta saber qué dicen Paulina Ocaña Encinas y Fernando “Aguacate” Rojo de la Vaga, Gámez Gamboa sería un candidato muy fuerte de la alianza oficialista frente a una oposición cada quien jalando por su lado, así como andan pues Alejandro López Caballero, Flor Ayala Robles Linares y ahora hasta Gildardo Real Ramírez, sin que haya señales de ánimos unitarios entre ellos.
Mientras tanto, por su ubicación geográfica Sonora está rodeado de rusticidades perpetradas por el gobierno federal en los estados de Chihuahua, Sinaloa y Baja California, en donde la impartición de justicia ha sido retorcida al extremo y convertida en instrumento político para garantizar impunidad para unos y construir culpabilidades para otros.
Luego de la amplia confesión de parte con todo y el relevo de pruebas de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Avila, una juez del bienestar indició al exgobernador de dicho estado, Ernesto Ruffo Appel, en grotesca maniobra de protección mediática para quien se ha mostrado servil y entreguista ante representantes del gobierno gringo con tal de eludir las consecuencias de sus complicidades con el crimen organizado.
Se le fueron a la yugular del exmandatario bajacaliforniano con acusaciones sobre su presunta responsabilidad de tráfico de combustibles, mientras por ejemplo altos mandos de la marina, los hijos del inquilino de La Chingada y altos financistas de la nueva mafia del poder, gozan de absoluta impunidad y siguen operando el gigantesco fraude a la nación.
Rocha, narcopolítico.
Y peor tantito en el caso del gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya, quien anda tan campante y con pétrea protección federal, a pesar de sus confesas y demostradas complicidades con famosos narcotraficantes; ser operador del asesinato de uno de sus rivales políticos y ser el prototipo de la narcopolítica mexicana.
En el lado opuesto esta la gobernadora de Chihuahua. Maru Campos a quien se pretendió linchar en una campañita orquestada desde el mismo estercolero de palacio nacional por permitir la participación de agentes de la CIA en un operativo en el que se desmanteló un megalaboratorio donde se elaboraban millones de dosis de metanfetaminas.
Como ven, Sonora pareciera estar en una ínsula rodeada de rompientes olas, sin que al parecer puedan superar las barreras de contención con las que tan bien ha trabajado el gobernador Alfonso Durazo Montaño, aunque con un gobierno federal tan urgido de distracciones, disputas internas, manoteos codiciosos y redes de complicidades, hay que mantenerse en permanente estado de alerta, no vaya ser que temas inesperados descompongan lo que ahora parece compuesto.
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