+ Insiste el gobernador en hacer de Guaymas el polo de desarrollo de Sonora; destaca la inversión en marcha y la alcaldesa Karla Córdova aplaude la coordinación para fortalecer un proyecto integral; el nuevo hospital del IMSS persiste como promesa incumplida
Agustín Rodríguez L.
GUAYMAS, Son. – Otra vez, Guaymas es presentado como un nuevo polo de desarrollo con expectativas grandes para el futuro.
Nos lo dijo el martes el gobernador Alfonso Durazo y destacó la coordinación entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el Gobierno del Estado que él encabeza. Eso está transformando a Guaymas.
Sucede con proyectos por 13,500 millones de pesos que están ayudando a fortalecer conectividad, infraestructura, salud, seguridad, educación, vivienda, turismo y capacidad productiva.
En el encuentro del mandatario con la prensa, como cada martes ocurre en Palacio de Gobierno, se hizo presente la presidenta municipal Karla Córdova González, como invitada especial.
Así debió ser, pues el tema del momento era Guaymas. La doctora Córdova tomó el micrófono e hizo sobresalir la transformación que vive el Municipio, algo que responde a una visión integral de desarrollo. Qué bien. Confirmó la importancia de cada obra y lo que sigue.
Son muchos proyectos. Uno es carretera Guaymas-Chihuahua ya en marcha; otro, el Puerto de Guaymas que viaja sobre tortuga, aunque quizá sea el producto de pensar en grande.
Pero más cerca para los de a pie, para quienes a diario chocamos con realidades permanentes en calles y venidas, están las obras realizadas, como las que en materia de seguridad nos hicieron y ya operan: la recién construida base de operaciones de la Policía Estatal de Seguridad Pública, un C5 que sirve a Guaymas y Empalme, un módulo SALVA y un parque infantil.
En educación y el bienestar, millones de pesos para becas; recuperación y modernización de espacios públicos que tanta falta nos hacen; ya modernizan el Malecón Turístico, con avance al 35% y lo entregarían este mismo año, bien iluminado y con la Fuente Danzante recuperada.
Algunos lo olvidamos, pero en eso de la iluminación, ya tenemos más de 8 mil lámparas que alejaron las tinieblas, ayudando a reducir la vagancia de nuestros espacios, lo cual aporta, mucho, a la reducción del crimen y la delincuencia, como indican los números.
Está por iniciarse el Malecón de San Carlos. Sí, también tarda, pero parece que ahora sí.
Ambos, el gobernador y la alcaldesa, remarcaron el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum y el trabajo coordinado entre los distintos órdenes de gobierno. No se puede sin eso.
También hubo nuevos anuncios, aunque sea de viejos proyectos, por parte del gobernador, quien menciona una planta de tratamiento de aguas negras en el norte de Guaymas para cambiar el sentido de la caída de las aguas negras.
Eso es importante porque parece haber escuchado, por fin, a los conocedores del mejoramiento ambiental, no solo a los constructores de obra pública --que buscan otras cosas, no solucionar nuestros problemas--, porque un proyecto así, complementado por plantas modulares en puntos estratégicos de la ciudad, reduciría el principal gasto de la Comisión Estatal del Agua, la energía eléctrica. Eso ahoga a CEA y sería el principal freno al mejoramiento de su colapsado sistema que, por su efecto contaminante, nos tiene enfermos a todos.
Durazo también habla de construir la cortina de concreto hidráulico en la presa Punta de agua, siempre anunciada, pero terminan en reponer el muro de tierra que las lluvias se llevan cada 5 o 7 años, por eso se inundan comunidades aguas abajo del temporalero Río Mátape, incluido su delta, el estero de Empalme donde malamente permitieron asentamientos humanos.
También menciona una nueva presa, pero teme que como en el caso de Ures, el plan se politice y se diga que es para robar terrenos, así que llama al consenso. Ojalá. Son proyectos en pausa por décadas.
El resumen habla de una nueva etapa de crecimiento, con infraestructura estratégica, mayor conectividad y mejores servicios.
Dejé para lo último el tema de la salud.
No para insistir sobre la contaminación ambiental de Guaymas y su emergencia sanitaria que nos enferma de al menos 6 o 7 enfermedades infecciosas, producto del drenaje en las calles –el IMSS y la Secretaría de Salud tienen los datos, por si los políticos necesitan confirmar algo y paren de torpedear proyectos--, sino para atraer el tema del nuevo Hospital General de Zona del IMSS.
El gobernador se ha esforzado por concretar la inversión, pero como niño chipilón, el IMSS pide y exige y vuelve a pedir y exigir.
Ya está todo… ¿Qué falta? No sabemos.
Pero Durazo volvió a decir, con reserva, que buscan la fecha para poner esa primera piedra que el IMSS no encuentra y, supongo, por eso no viene a ponerla.
Desde 2019 la institución, por boca del evasivo Zoé Robledo, su director, anunció el inmueble que operaría con especialidades, pero luego lo cambió, lo volvió a cambiar, lo prorrogó y ahora, con todo aparentemente resuelto, sigue ganando tiempo. Y la gente lo paga con su salud.
Después de 7 años, la confianza se perdió y la crítica explota. Se debió entregar en 2022 y por ello pensamos que no se hará. Que miente el gobernador.
No. Creo que presiona. Creo que exige así que el IMSS haga lo que tiene qué hacer, porque la crítica social ya le dejó claro al titular de la institución y a la propia presidenta Sheibaum, que no cumple con obras ni con su servicio. Incumple la ley al no responder por los dinerales que le pagamos para cuidar nuestra salud.
Ojalá el nuevo anuncio del gobernador Durazo con el que de nuevo expone su palabra, apoyado fuertemente por otros representantes a partir de nuestra alcaldesa Córdova González, logre la suficiente presión y, por fin, encuentre el IMSS la piedra inicial y la coloque, porque urge esa solución demandada, que yo sepa, desde los primeros años del presente siglo y que en 2019 fue una promesa de solución a 3 años, hasta hoy incumplida.