Entretelones
Samuel Valenzuela
Samuel Valenzuela
Este lunes se cumplen 49 años de la detención y desaparición de Adolfo Corral Cota, joven combatiente de la Liga Comunista 23 de Septiembre, nativo de Navojoa, estudiante de la Universidad de Sonora y víctima de la guerra sucia emprendida por el Estado Mexicano contra quienes a patadas decidieron abrir la puerta a la participación política en nuestro país.
Al Chilín lo conocimos desde principios de la década de los 70’ cuando coincidimos en la prepa nocturna de la UNISON, ya que ambos teníamos la obligación de trabajar durante el día, en aquel contexto de radicalización de sectores estudiantiles y surgimiento y/o consolidación de organizaciones que desde el clandestinaje ejecutaban acciones de guerrilla urbana y rural.
Adolfo Corral Cota.
Era una época de gran efervescencia. Desde Sinaloa llegaban las noticias de los llamados Enfermos, que no eran otra cosa que estudiantes no conformistas por solo promover el cogobierno en la Universidad y ocupar posiciones en su burocracia, si no llevar a la sociedad la organización de la lucha revolucionaria, incorporar a solicitantes de tierra, a trabajadores del campo y la ciudad y a sectores progresistas de las clases medias y populares.
Genaro Vázquez Rojas murió el 2 de febrero de 1972 en un episodio oscuro en una carretera al sur de Michoacán y su lidereada Asociación Cívica Nacional Revolucionaria hizo que su base de apoyo se sumara al Partido de los Pobres comandado por Lucio Cabañas Barrientos, asesinado el 2 de diciembre de 1974 en plena selva de Guerrero.
Para entonces, “El Chilín” ya había dado el salto a la clandestinidad, generalmente para la distribución de propaganda elaborada en un mimeógrafo en el cual se reproducía el periódico Madera, esporádicos viajes a Navojoa en tareas de coordinación y a la vez, pleno disfrute de un altero así de discos del folclore sudamericano y de protesta.
Genaro Vázquez Rojas.
Por allá en 1974, la guerra sucia alcanzaba niveles de brutalidad indescriptible. Reseñas posteriores a esa época negra encabezada por Nassar Haro, Sahagún Baca, Arellano Noblecía y otros criminales, dejaron miles de desaparecidos a pesar de que sus detenciones fueron plenamente documentadas.
En esos tiempos, nuestro domicilio fue reventado por elementos del ejército mexicano, la policía Federal de Seguridad, Judicial del Estado y policía municipal y si bien afortunadamente nos habíamos quedado en otro lado, mis padres y demás familia fue severamente maltratada por los gorilas.
De ahí en adelante fue andar a salto de mata con el apoyo del compa Chilín que nos llevó a Zamora, Michoacán y luego refugiarnos en la maraña del sindicato de estibadores de Mazatlán, para ya al ser insostenible el acoso de la Brigada Blanca, emprender el autoexilio hasta los Ángeles, California.
Un 11 de agosto de 1976, David Jiménez Sarmiento murió en un enfrentamiento a balazos con elementos del estado mayor que escoltaban a la hermana del presidente José López Portillo.
Lucio Cabañas Barrientos.
Su muerte derivó en un reflujo de las acciones de la organización que había nacido el 15 de marzo de 1973, reagrupando remanentes del Movimiento Armado Revolucionario; Fuerzas de Liberación Nacional, Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo, Frente Estudiantil Revolucionario, Los Enfermos, entre otras organizaciones del amplio espectro de la guerra de guerrillas en la mayor parte del territorio nacional.
Cuando la muerte del también dirigente de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, “El Chilín” nos comentó vía epistolar sobre lo caliente que se habían puesto las cosas particularmente en Hermosillo, pero él había logrado altos niveles de eficiencia en su trabajo clandestino y se sostuvo hasta un año después, cuando aquella tarde viajando en un taxi por rumbos de La Sauceda, fue interceptado por agentes municipales y judiciales, desatándose un enfrentamiento a tiros; fue detenido y poco tiempo después fue entregado a los sicarios de Nassar Haro, para nunca más saberse nada de él.
Esa misma noche de un día como este lunes, pero hace 49 años, integrante de su familia nos notificó de los hechos y ya sabíamos de lo que se trataba de forma irremediable, quedando solo en la memoria aquel joven entrón, que no vestía de mezclilla tan popular en aquella época y tampoco gustaba del rock; que a pesar de faltarle la mano derecha, en lo oscuro desarmaba y armaba una 38 súper, además de muy certero con la uzi 9 milímetros, y vicioso en el trabajo, siempre en sus bolsillos aquellas pegatinas con la leyenda “Sindicado, Gobierno y Patrón, son un solo cabrón” que pegaba en la señalización vial, placas de autos y en el respaldar de asientos del transporte público.
Madera, periódico clandestino.
Valgan estas líneas para recordar a uno de tantos y tantas que quedaron en el camino por haber ido de las palabras a los hechos, de los discursos y declaraciones a los hechos, para hacer de este México un país donde los jóvenes tuvieran cabida en el proceso de transformación social, frente a gobiernos que se negaron a interpretar o interpretaron mal las señales del 2 de octubre de 1968.
Y cuando la demagogia de la transformación inunda la vida nacional a través del oficialismo, valga recordar que no es cualquier cosa usufructuar los beneficios producto de la lucha, la cárcel y la muerte de muchas y muchos mexicanos, cuya memoria no merece a esa caterva de burócratas expertos en simular ser progresistas e incluso de izquierda cuando provienen de las verijas de la ultraderecha.
Por cierto, aprovechamos para manifestar nuestra sorpresa por la aparición de material gráfico donde aparecen en amable activismo el aspirante a la gubernatura, Froylán Gámez Gamboa y el repelente personaje conocido como Dato Protegido, evento de contracampaña surrealista por quien se supone es la carta fuerte del oficialismo para ir por la presidencia municipal de Hermosillo.
Froylán Gámez Gamboa.
Pues hacerse de esas compañías no le abona nada al mencionado e incluso ha sido fuertemente embarrado por la porquería que rodea a esa patética y corrupta mujer, quien en todo caso, al Froy le debiera causar asco por representar lo peor de la política partidista de este país.
Por otra parte, nos llega información a este desordenado escritorio respecto al proyecto de construcción de un resort de alta gama en la Isla del Tiburón, territorio reservado y patrimonio exclusivo del Pueblo Seri-Comcaac, sin ninguna consulta entre integrantes de esa etnia y por supuesto, sin la realización de una asamblea comunal para decidir lo correspondiente.
En la denuncia se señala que bajo un “Proyecto de Rehabilitación del Campamento Caracol” al otro lado del Canal del Infiernillo frente al territorio continental de Punta Chueca, incluye la construcción
De un edificio completo de administración, recepción, enfermería, bodegas y tienda, decenas de cabañas para hospedaje, restaurante grande con cocina y comedor, edificio para personal, caminos, accesos y estacionamientos.
Contrario a los usos y costumbres de la etnia se pretende construir un complejo turístico sin ninguna autorización del pueblo seri y a sus espaldas, lo cual ha generado fuerte inconformidad luego de saberse del proyecto arquitectónico, planos y demás como si fuera un proyecto firme y ya aprobado por la asamblea comunal.
Isla del Tiburón.
La denuncia pública va dirigida al gobernador Alfonso Durazo, al Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, a la presidente Claudia Shinbaum a precandidatos a la gubernatura de Sonora, así como a medios de comunicación y el tema amenaza con escalar.
Miren, la Isla del Tiburón es la más grande de México y nadie ignora que es patrimonio sagrado de la tribu seri y reserva natural por decreto presidencial o sea, no es cualquier cosa el que se pretenda ejecutar un proyecto empresarial privado a espaldas de la etnia y ya averiguaremos qué corporativo turístico empresarial pretende llevarlo