+ Si harán alianza el PRI y el PAN; la gasera y el malecón van, pero respetando reglas
Agustín Rodríguez L.
GUAYMAS, Son. - Una semana atrás, el Ejecutivo Nacional del PAN dejó ver que había entendido el mensaje y su presidente, Jorge Romero, anunció que caminarían hacia las alianzas que tienen años rechazando, ante el argumento de que era mejor ir solos al siguiente proceso electoral.
Remarcaban que ir en alianza, sobre todo con el PRI, les había perjudicado, pero en el camino se ha demostrado que no han sido favorecidos con el voto y es Coahuila el último ejemplo vivido: perdió su registro estatal después de obtener 27,819 votos, equivalentes al 2.29% de la elección de diputaciones locales. Eso es menos del 3%, mínimo requerido para existir legalmente.
El Ejecutivo Nacional disolvió la dirigencia estatal y la Comisión Permanente Estatal y se puso a trabajar para revivir en esa entidad.
Sin embargo, en el país ha crecido en militancia en los últimos 3 años, casi 32%, aunque eso los sube apenas a 365 mil registros, muy lejos de los 11 millones y medio que presume Morena, pese a que la autoridad electoral les rasuró 2 millones y pico por algunas trampitas encontradas en los documentos de afiliación.
EL PRI, en contraste, cayó de 1.4 millones de militantes y queda en 820 mil, algo así como un 40% menos. Pese a eso, el PAN quiere añadirse esos votos para agregar a la meta de 2027 o también desaparecerán en el país, donde resalta otro dato: ya no existen legalmente en 7 estados.
Hoy se ve esa reacción en Estados y Municipios. En Guaymas, el mensaje lo dieron la mañana de este jueves los dirigentes locales, Lila García y Fredy Osuna. Ya exploran sobre esa alianza.
Fredy Osuna lo confirma. El Presidente del Comité Municipal del PAN dice que tomarse un café en un concurrido restaurante –eso es querer dejarse ver, claro--, a la vista de las docenas de grillos que allí se reúnen en el día a día, fue porque son amigos, han convivido en dos campañas (2021 y 2024) y al saber que los indicadores revelan que deben ir juntos, comenzaron acercamiento para buscar cimentar una posible alianza.
Coaligarse está a la vista. Anuncia. Iban solos, pero avanzar con el recuperado criterio les ayuda.
El Ejecutivo Nacional dejó en libertad a Comités estatales y Municipales de construir esas alianzas, así que “sí, estamos viendo cómo coincidir en estas cosas”. En Sonora, adelanta, van por lo mismo.
Sobre su trabajo en Guaymas, dice que van muy bien. Han visitado todas las colonias y seguirán haciéndolo, porque de 10 visitas, en 8 casas les abren la puerta y “en dos nos dicen muy claro, pero con respeto, que son de otro partido (de morena, acepta), pero los demás nos escuchan”.
Sería poco, se le observa, pero responde que así es, porque la gente está inconforme, no obtiene lo que necesita en servicios, en obras, “no hay resultados”, acusa.
Pero luego de años de encauzarse a la lucha sin alianzas, hoy el panismo opina distinto. Al interior, la militancia opina en ambos sentidos. No querían, pero la mitad ya aceptó que deben ir juntos.
Así como el divide y vencerás, practicado por los actuales ostentadores del poder político en el país, aquello de la unión hace la fuerza es lo que habrá de imponerse en el otro frente.
El PRI municipal, por cierto, no se manifestó. A ver qué anuncio formal hace los próximos días y rompe el silencio autoimpuesto desde hace meses, cuando se renovó el Comité local y a los pocos días ya reñían la presidenta, Lila, y su secretario general, Manuel Barrón, por el natural choque de criterios entre una persona formada con todas las mañas del tricolor hegemónico ya desaparecido, y el nuevo tricolor que se intenta formar, pero choca con esos muros del jurásico negado a desaparecer.
NO ES LA GASERA NI EL MALECÓN
Grupos ambientalistas se oponen a dos proyectos muy importantes en esta región: la planta gasificadora de 7 mil millones de dólares que operará junto al parque industrial pesquero en el sur de la bahía, y el malecón de San Carlos iniciado hace 10 días para destacar los hermosos espacios naturales del área, a favor de impulsar al turismo.
Si afectar el ambiente frenara proyectos, no existiría el mundo como ahora lo vemos. Aquí no habría puerto marítimo comercial, ni hoteles de playa, etc. Y sin eso, no hay inversión ni empleo.
La gasificadora va, pero un juez impuso criterio, qué bueno, para corregir errores en el camino y se apliquen reglas muchas veces obviadas en aras del ahorro. No, señores, o respetan para minimizar afectación, o no hay obras.
El malecón también va, y en este caso parecen cumplidas todas las reglas. Con el tiempo veremos si la afectación se inhibe y si la cercanía del ser humano no complicó todo.
Es que, para los desarrolladores, una playa debe protegerse, pero no hay recursos públicos para eso, por ello siempre está sucia y afectada por el uso indiscriminado de la gente en prácticas dañinas como el uso de vehículos automotores, arrojo de basura, etc.
La inversión privada cuida su interés, por eso la playa luce limpia y ordenada debido a su esfuerzo.
Las reglas se crearon para resolver eso. Es buena la manifestación de ambientalistas, porque eso garantizará su aplicación.
Pero también confirma algo lamentable: el bajo grado de confianza inspirado por las personas a cargo de autorizar estos proyectos.