Quisiera leer un posicionamiento con relación a lo ocurrido en Venezuela hace unos días, aunque
ya hubo un posicionamiento de nuestra parte, quisiera leer un posicionamiento más detallado:
La posición de México frente a cualquier forma de intervención es firme, clara e histórica. A raíz
de los hechos recientes en Venezuela, donde el gobierno de Estados Unidos llevó a cabo una
intervención directa que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, así como
en la pérdida de vidas humanas, México reafirma un principio que no es nuevo y que no admite
ambigüedades.
Rechazamos de manera categórica la intervención en los asuntos internos de otros países.
La historia de América Latina es clara y contundente, la intervención nunca ha traído democracia,
nunca ha generado bienestar, ni estabilidad, duradera.
Solo los pueblos pueden construir su propio futuro, decidir su camino, ejercer soberanía sobre
sus recursos naturales y definir libremente su forma de gobierno.
Nuestra posición está claramente consagrada en la Constitución de los Estados Unidos
Mexicanos, pero no es solo un principio nacional.
La Carta de las Naciones Unidas y el derecho
internacional establecen de manera inequívoca el respeto a la soberanía de los estados, a su
integridad territorial y el derecho de los pueblos a la libre determinación.
Por ello afirmamos con toda claridad que, para México, y así debe ser para todas y todos los
mexicanos: la soberanía y la autodeterminación de los pueblos no son opcionales ni negociables,
son principios fundamentales del derecho internacional y deben respetarse siempre sin
excepciones.
La acción unilateral, la invasión, no pueden ser la base de las relaciones internacionales del Siglo
XXI, no conducen ni a la paz, ni al desarrollo.
George Washington en 1796 llamó a observar la buena fe y la justicia hacia todas las naciones,
cultivar la paz y la armonía de todos.
El continente enfrenta desafíos nuevos, la competencia económica global, particularmente frente
al crecimiento de Asia, no se establece con el uso de la fuerza para someter a otros pueblos, sino con cooperación para el desarrollo, inversión productiva, innovación, educación y bienestar
social.
Sostenemos que el Continente Americano puede y debe avanzar hacia una nueva visión, una
visión basada en la cooperación y no en la intervención.
Eso implica de manera concreta:
Primero. El respeto pleno restricto a la soberanía y a la autodeterminación de los pueblos. Cada
nación tiene el derecho inalienable de decidir su modelo político, económico y social, sin
presiones externas.
Segundo. La inversión productiva orientada al desarrollo en infraestructura, energía, transporte,
educación, ciencia y tecnología. El desarrollo se construye.
Tercero. Una integración económica regional basada en cadenas productivas compartidas,
comercio justo y beneficio para todos los países del continente que nos permita ser
autosuficientes, como región, a la par de competir contra el crecimiento de Asia.
Cuarto. El bienestar social como eje central del desarrollo, el crecimiento económico, que no
reduce desigualdades ni pobreza, no puede considerarse verdadero progreso.
Quinto. El diálogo permanente entre iguales. La estabilidad del hemisferio se construye con
entendimiento, cooperación y respeto mutuo.
México sostiene con convicción que América no pertenece a una doctrina ni a una potencia. El
Continente Americano pertenece a los pueblos de cada uno de los países que lo conforman.
Lincoln definió la democracia como “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
Benito Juárez, estableció claramente que “entre los individuos como entre las naciones, el respeto
al derecho ajeno es la paz”.
Esa es la visión que defendemos y seguiremos ofendiendo: integración económica del continente
y cooperación con respeto a la soberanía.
En lo que respecta a la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada. En los últimos
meses hemos establecido un Entendimiento con Estados Unidos basado en cuatro principios:
Respeto a la soberanía y a la integridad territorial.
Responsabilidad compartida y diferenciada.
Respeto y confianza mutua.
Y cooperación, sin subordinación.
México coopera con Estados Unidos, incluso por razones humanitarias para evitar que el
fentanilo y otras drogas lleguen a su población, particularmente a las y a los jóvenes.
Como lo hemos dicho en otras ocasiones: no queremos que el fentanilo, ni ninguna droga, se
acerque a ningún joven, ni en Estados Unidos, ni en México, ni en ningún otro lugar del mundo.
Lo hacemos de manera responsable y decidida.
Para México, el objetivo central es reducir la violencia y construir una paz duradera con justicia
en nuestro territorio.
Los resultados están a la vista: una reducción de 37 por ciento en el homicidio doloso, cientos de
toneladas incautadas de diferentes drogas ilegales, decenas de delincuentes extraditados.
Sin embargo, es importante recalcar que cuando hablamos de responsabilidad compartida,
respeto y confianza mutua, que esta violencia que se vive en nuestro país tiene, entre sus causas,
la entrada ilegal de armas de alto poder desde Estados Unidos hacia México, así como el grave
problema de consumo de drogas en el país vecino.
De igual forma, hemos señalado que debe combatirse con firmeza a los grupos que distribuyen
droga y lavan dinero tanto en México como en los Estados Unidos.
Como lo he expresado en conversaciones con el presidente Trump: la Atención a las Causas
también es fundamental. Hemos incluso coincidido en que los valores, el apoyo familiar, la
educación y la comunicación masiva son herramientas indispensables para evitar el consumo de
drogas
Finalmente, es necesario reafirmar que en México manda el pueblo y que somos un país libre
independiente y soberano.
Cooperación, sí; subordinación e intervención, no.
Esta es la posición que queríamos hacer de su conocimiento el día de hoy.