Entretelones
Samuel Valenzuela
Samuel Valenzuela
Aún está fresco en la memoria cuando al inicio de su gestión presidencial, Andrés Manuel López Obrador anunció que emprendería acciones inmediatas para hacer del sistema de salud de México mejor que el de Dinamarca y así se la pasó, dando tumbos, con esa meta señera durante seis años.
Ocho años después, luego del INSABI, la megafarmaciosota, el IMSS-Bienestar y otras ocurrencias, las cosas tienden a empeorar, sin que la agobiada presidente Claudia Sheinbaum de pie con bola; el desabasto de medicamentos persiste y se agudiza; pasan años y se mantienen como anuncios la construcción de nuevos hospitales; el personal de salud luce decepcionado y carece de insumos indispensables para atender de forma adecuada a quienes lo necesitan.
Zoé Robledo.
Ya se llegó a los extremos; en hospitales del IMSS de Durango y Jalisco han muerto 15 bebés recién nacidos a causa de una bacteria y es posible que haya un subregistro de casos, que de acuerdo con expertos en salud pública, se debe a las condiciones de insalubridad en salas de partos y de neonatos, por carecer de los insumos indispensables para garantizar ambientes inocuos.
Decisiones de gobierno pueden matar y eso está pasando luego de las evidentes incompetencias durante el anterior sexenio y en lo que va de este, con un padrotillo de pacotilla, Zoé Robledo que ante las desgracias de los bebitos fallecidos lo único que trata de hacer es salvar el pellejo, mientras la presidente se mantiene en medio de un berenjenal, agobiada por su propia incompetencia, rebasada por los acontecimientos y ejemplarmente desinformada.
El tema principal de la presidente no es la muerte de bebés en hospitales del IMSS ni el huachicol fiscal, mucho menos las corruptelas que se revelan a diario; no ella se ocupa principalmente en cuidar el legado de su antecesor y evitar que la agua le llegue a los aparejos a esa corrupta familia.
Ronald Johnson.
La pobre señora Sheinbaum cuando no mete una pata mete la otra y lo hace francamente en público y sin ningún bochorno, como cuando se encabronó con la reportera Reyna Aidé Ramírez porque ella le preguntó sobre cómo le había hecho para blindar su campaña del dinero del crimen organizado.
A lo mejor por andar en otra parte de esta galaxia, distraída, desvelada, cruda o sabe qué, pues la señora entendió todo lo contrario, en el marco de un desbarre histórico tratándose de la investidura presidencial, incluso más grotesca de las que le achacaban a Enrique Peña Nieto o al mismo López.
No sabemos si al menos se disculpó con Reyna Aidé por esa reacción tan cercana a la estupidez, porque casi junto con pegado se volvió a enojar porque al gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri González, se le ocurrió invitar al embajador gringo en México, Ronald Johnson a la colocación de una primera piedra de lo que será una academia policial internacional.
Luego de su consabido discurso patriotero y ensalivar la palabra soberanía, reclamó el que el mandatario queretano se fue por la libre sin informar sobre dicho evento a las instancias del gobierno federal correspondientes y el ridículo la volvió a cubrir cuando se exhibieron documentos con el sello de recibido correspondiente y abundante material gráfico del evento donde aparecen altos mandos de las fuerzas armadas, de la Secretaría de seguridad federal.
Maloro Acosta G.
La única que no sabía de dicha primera piedra era ella y su ridículo fue mayúsculo, pero como algo debe ser salvado, aceptó que está bien, pero que esa escuela de capacitación policial internacional debe de contar con el aval de su gobierno, cuidándose mucho de no hacer enojar al halcón representante de Trump en México.
Nos pusimos ver la mañanera uno de estos días y la neta como que batalla para conectar sus neuronas, se escucha inconexa, cansada y agobiada, pero principalmente desinformada y sin recursos para cubrir tanto tiempo frente a representantes de medios de comunicación, sin importar que la mayoría de estos sean una bola de payasos y matraqueros del régimen cuatrotero.
La investidura presidencial en México muestra avanzado proceso de degradación, aunque si es consuelo la de Estados Unidos está, en un contexto que nuestra memoria periodística no tiene registró de cómo en estos tiempos, la tradicional clase política perdió límites de la congruencia, principios de lealtad y moralidad, carencia ideológica o si la tienen les importa un comino mientras encuentren acomodos.
Esto es un atascadero para donde uno voltee resultando garbanzos de a libra esos perfiles que en victorias o derrotas mantienen su ecuanimidad a pesar de ser víctimas de traiciones y lo peor de todo es que tal desaseado panorama se refleja en políticas públicas de instancias de gobierno y proyectos políticos de moda.
Patricia Patiño Fierro.
Por cierto, este miércoles el dirigente estatal del partido verde, con minúsculas a propósito, Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez, dejó plantado este miércoles al grupo de profesionales de la comunicación que integramos la mesa de periodistas Libre Expresión.
A lo mejor sus nuevos patrones le ordenaron dejar de divagar incoherencias de forma pública y concentrase de manera más eficiente en conseguir aceptación con sus nuevos aliados, esfuerzo que hasta ahora ha quedado mocho, porque incluso nos comentan que la reunión con el gobernador Alfonso Durazo Montaño hace unos días, duró lo que duró la toma de la fotografía. Anda mal el malorín.
Mientras tanto, y como parte de las rusticidades, obviedades del descompuesto ambiente político sonorense, nos aseguran como un hecho la salida de Patricia Patiño Fierro de la rectoría de la Universidad Estatal de Sonora para asumir la Secretaría de Educación y Cultura, al no retornar a dicha posición Froylán Gámez luego de pintar muy poco en la encuesta que favoreció a Lorenia Valle, virtual candidata de MORENA a la gubernatura de Sonora.
Paulina Ocaña Encinas.
Ni qué alegar sobre las capacidades de Patiño Fierro en la administración pública, lo cual parecería dejar en términos secundarios que su ascenso es uno de los premios de consolación y condicionamiento de Javier Lamarque Cano para aceptar la dolorosa realidad de no haber sido favorecido por el dedazo en el proceso de selección del oficialismo.
Venimos observado y escribiendo sobre ella desde su reconocido buen desempeño como tesorera del Ayuntamiento de Cajeme durante la primera gestión como alcalde de Lamarque Cano; luego durante su paso por la durante la LVII Legislatura estatal cuando la pudimos tratar más de cerca y después, en el 2006 como coordinadora de redes ciudadanas en la campaña de López Obrador y sus desavenencias con el ya fallecido amigo nuestro, Rosendo “El Chendo” Armenta.
Le deseamos la mejor de las suertes al frente del sector que mejores noticias provoca entre los sonorenses, y ya se sabrá en los siguientes días qué otros más favorcitos se le conceden a Lamarque Cano para que se abstenga de patear el pesebre.
Del Froy, se supone que sigue como integrante de alto perfil de la reserva estatal de talentos para llegado el momento registrarse como aspirante a la coordinación correspondiente para ir a la disputa de la presidencia municipal de Hermosillo, aunque nos aseguran que la baja puntuación en la encuesta por la coordinación estatal le abrió un flanco muy sensible para dichas perspectivas.
Es por ello que anda desatado Norberto Barraza Almazán quien pregona para todos lados sus ansias de entrar al quite, aunque en todo caso, el relevo ideal en caso de que El Froy no diera el ancho ante quienes mandan en MORENA, sería la eficaz jefa de la Oficina del Ejecutivo, Paulina Ocaña Encinas, a quien no por nada en estos días es objeto de sospechoso golpeteo.
Y no, ya no abundaremos sobre la telenovela que protagoniza Alejandro López Caballero, quien anda peor que El Maloro, lo cual ya es mucho decir.