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Gran noticia: anuncia Durazo 4 plantas de tratamiento de aguas negras para Guaymas; décadas de retraso podrían terminar en 2027; las grúas de Chico Pardo buscan los contenedores de Arizona; retenes carreteros, ciclos de simulación oficial
Agustín Rodríguez L.
GUAYMAS, Son., 23 de septiembre de 2026. – El gobernador Alfonso Durazo dijo en su conferencia de prensa de los martes, algo que causó muy grata impresión entre los guaymenses.
Se trata de las muy necesarias plantas de tratamiento de aguas negras, para acabar con el grave problema que tenemos en ese sentido. Fue un anuncio esperanzador y, realizar el proyecto, acabaría con la frustración de tantos anuncios previos sin resultados.
De cumplirse, terminará el lamento de décadas: nadar en aguas negras o por lo menos ver en el día a día el flujo de esos desagradables líquidos contaminantes las calles.
El añejo antecedente nos recuerda que, al comenzar el siglo, la ley responsabilizó a los Ayuntamientos del destino final de las aguas residuales. Sin embargo, el Estado considera que la comuna sigue sin capacidad para operar el sistema y conserva ese control a través de la Comisión Estatal del Agua.
En esos años, el administrador de CEA exponía la urgencia de proceder al saneamiento. La infraestructura caduca ya no soportaba y se multiplicarían los problemas de contaminación si no se sustituían líneas –en las calles quedaban solo angostos túneles donde antes hubo tubería--, se instalaba micromedición –las fugas desperdiciaban el 56% de lo que se enviaba-- y se construían plantas de tratamiento.
Se propuso una enorme planta en Guaymas norte, más con propósitos políticos y económicos que de soluciones. Los conocedores la rechazaron. Es caro bombear hasta las áreas de desecho y ese costo es el principal problema de la CEA, que paga por electricidad la mitad de sus ingresos. Los expertos –y bienintencionados-- prefieren plantas pequeñas en puntos estratégicos y aprovechar la conducción por gravedad.
Lo anunciado por el gobernador fue una acción para garantizar el abasto de agua en Sonora, y allí insertó a Guaymas, dentro del Programa de Infraestructura Hídrica que agregará unos 3 mil millones de pesos al presupuesto destinado actualmente.
Incluyó la presa Centenario en Nacozari, hoy. Se terminará para garantizar agua a esa comunidad, con líneas de conducción y 50 litros por segundo del líquido.
En Puerto Peñasco duplicarán la capacidad de tratamiento de aguas residuales y pasará de 40 a 100 litros por segundo.
En San Carlos y Guaymas invertirán 625 millones de pesos para terminar con el problema de aguas negras, cuya gravedad explicó en forma descriptiva, narrando que, al llegar a su actual cargo, visitó el puerto y, “literalmente”, las aguas negras le llegaban hasta las rodillas.
Recuerdo los efectos más graves, con oscuros arroyos brotando de las alcantarillas en partes altas para concentrarse en la avenida Sedán y conducirse a la laguna de oxidación natural, como era considerada la bahía. Y la gente taqueando sobre cajas de refrescos a verse obligada a normalizar la gravísima circunstancia de lesa sanidad.
Las “fuerzas vivas” de Guaymas acudieron a Palacio de Gobierno para exigir soluciones. Las ofreció Armando López Nogales, gobernador del momento, y algo hizo, pero no resolvió el problema. Eso sí, CEA aseguró haber invertido 200 millones en ello, nunca reflejados.
Rodolfo Castro, representante de Comisión Nacional del Agua, tomó parte en la explicación. Dijo que las acciones son parte de proyectos estratégicos de la presidenta Sheinbaum y ya elaboran “anteproyectos”. El término desalienta, pero el gobernador devuelve optimismo cuando arroja su espada en prenda y va por ella: ofrece terminar las obras antes de terminar su sexenio.
El plan para Guaymas es construir 4 plantas de tratamiento: 1 en Ranchitos, San Carlos; 1 en Guaymas Norte; 1 más en el Malecón para el antiguo Centro Turístico, y otra en el contaminado ambiente –llega al mar—de La Salada, donde opera la muy rebasada laguna de tratamiento.
Costarían 625 millones de pesos y quizá los anuncie la presidenta Sheinbaum durante su visita a Sonora, este sábado. Ojalá.
La proyección responde a sugerencias hechas por los guaymenses a representantes –alcaldes, diputados, senadores-- y funcionarios del Gobierno estatal, con proyecciones llenas de respaldo científico y de ingeniería sugiriendo los “cómo”.
Se fija en ellos la meta urgente, muy urgente, de atender de manera integral el saneamiento.
En tema por separado, también resaltó el gobernador el arribo de las muy anunciadas grúas que una empresa trasnacional trajo de Colima, para modernizar la movilización de contenedores.
“Haiga sido como haiga sido”, como dijo el gran literato michoacano, las grúas están aquí y serían el indicador de que Fernando Chico Pardo, dueño de la empresa que logró la concesión de la Terminal de Carga Múltiple en el puerto marítimo, obtuvo contratos para recepción y envío de contenedores que llenarán la actividad industrial de Arizona, donde, en este momento, solo en Phoenix y Tucson, completan inversiones en el rubro por casi 400 mil millones de dólares.
Está grande el pastel y el dueño de Banamex, que también explora invertir en turismo en Guaymas y San Carlos, va por una tajada de 175 mil contenedores al año.
Pero quien habló sin decir nada, fue el fiscal de Sonora, Rómulo Salas Chávez, sobre el tema de “madrinas” o como se les llame ahora a las rémoras de Policías, que montan retenes carreteros para asaltar viajeros, sobre todo los del transporte público. Y “se pican”, pues.
Habló de historia y geografía y del trabajo administrativo para colocarlos. Cosas obvias. Hasta dijo que indagan sobre quiénes son, como si no bastara preguntar a responsables de transmitir la información diaria a la dependencia, de cuanto sucede en el pueblo.
Se supone las autoridades ya recorren la carretera “para identificar posibles retenes ilegales”, y eso porque hubo reportes de ciudadanos quejándose del malandrinaje institucional. Como dirían mis amigos cazadores: “Después de conejo ido, pedradas al matorral”.
Cuando vuelvan, deben agarrarlos el primer día, no hasta que un valiente ciudadano los denuncie, con todo el riesgo que esto implica.
Y el gobernador dijo algo muy ilustrativo: “A río revuelto... Se meten allí muchos intereses, hasta ociosos que complican el panorama”.

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