Muy buen dia, mi queridísima comunidad feisbuquera. Aquí te dejo estos párrafos. Ai' te los encargo. Abrazos
#ENCUADRE #COLUMNADEOPINIÓN
Por José F. Medina
UNA FALSA NARRATIVA
Espero que no sean muy duros conmigo, pero mis tres escasos lectores saben que frecuentemente recurro a los dichos populares para describir a una persona o situación.
Son tan certeros que no necesitan mayor análisis. Me han dado resultado.
Por eso, one more time, retomaré uno de ellos buscando retratar fielmente una situación que luego trataré de explicar:
“Se juntaron el hambre y las ganas de comer”.
De acuerdo a Wikipedia, se trata de un refrán popular usado para describir a dos personas, cosas o situaciones que coinciden o se unen cuando ambas tienen la misma necesidad, defecto o deseo extremo.
Vuélvalo a leer, y después juzgue usted.
Este miércoles se llevó a cabo una conferencia de prensa -se lo informé con toda oportunidad- donde cuatro militantes del Partido Sonorense, encabezados por Cristóbal Navarro, la voz cantante, demandaron cuentas claras y amistades largas a su dirigente estatal, Alí Camacho.
Nada tendría de particular que los inconformes hayan acudido a los ávidos y sufridos medios de comunicación para dirimir su malestar partidista, a no ser porque la mano que meció la cuna fue un colaborador cercano del arribista dirigente estatal del Partido Verde, Manuel Ignacio “Maloro” Acosta.
¿Y cómo sé que fue Juan Valenzuela, operador de “El Maloro”, quien encabezó el operativo mediático utilizando a los militantes del Sonorense? Porque lo conozco y me consta que estuvo tras bambalinas en el desarrollo de la conferencia de prensa ya mencionada.
Tampoco es para asustarse: su paso por el Sonorense no resultó en muy buenos términos que digamos, y salió resentido. Juan es un buen tipo, pero creo que le está ganando la víscera. En fin, es su bronca.
Lo que realmente sorprendió en todo este argüende fue la postura de “El Maloro” Acosta. Aquí es donde se juntaron el hambre con las ganas de comer.
En un comunicado de prensa confeccionado en una hoja electrónica con el logotipo del Partido Verde, circulado por la tarde de ayer, desde un número telefónico registrado a nombre de Karla Tellechea, se deslindó del operativo de Valenzuela y de lo dicho por los cuatro inconformes.
“Somos un partido de puertas abiertas, dispuesto a escuchar y a coincidir con quienes comparten una visión de futuro para Sonora. Esta apertura forma parte de nuestra manera de hacer política y no implica intervenir en las decisiones internas de otras fuerzas”, asentó, entre otros chorizos, en el documento.
Todo muy bien. Solamente que no repararon en un pequeñísimo detalle, que echó por la borda toda la narrativa del “malorín” de no injerencismo -palabrita tan de moda- en la vida interna de otros partidos.
El boletín de prensa de la conferencia de prensa de los militantes inconformes del Sonorense fue circulado desde el mismo número celular de, ¿ya adivinaron?, la misma Karla Tellechea del Partido Verde.
Luego, entonces, el hambre de “El Maloro” por reclutar adeptos a su causa se juntó con las ganas de comer de los arrebatados y convenencieros Sonorenses.
¿Ahora ven porqué recurro a los dichos para describir a una persona o una situación?
No fallan.
Ahora, insisto, Alí Camacho no es una perita en dulce a la hora de reaccionar. No en balde, desde cero, construyó un partido que en su primera elección ganó siete alcaldías, más de 50 regidores y una diputación local, y rebasó con creces el número de votos para conservar el registro.
Que después los “triunfadores” abandonaron ese partido una vez alcanzado su objetivo, ese es otro cantar.
Me dicen que igual que YSQ, Camacho también tiene buena memoria.
Y no es por intrigar, pero algo podría estar planeando el Sonorense como lo hizo el hoy gobernador Durazo en un tuit fechado el 2 de febrero del 2018: “A Maloro Acosta no le vamos a responder con su mismo lenguaje folklórico sino con datos duros, que lo muestran como el peor presidente municipal de Hermosillo”.
Claro que ahora son amiguis, pero en ese entonces eran acérrimos adversarios partidistas. Siempre hay un tuit.
De revivir los datos duros del paso del “malorín” por la administración pública, sospecho que no saldría muy bien parado. Alí, Natalia y Manuel Ignacio son viejos conocidos.
Insisto: el cotarro se anima.
EL DEFENSOR TRICOLOR
Como se lo adelanté, este miércoles estuvo en la mesa de periodistas “Libre Expresión” el defensor de México y Sonora, y secretario adjunto de presidencia del PRI Nacional, Víctor Hugo Celaya Celaya. Un político cuajado a la vieja escuela, que se las sabe de todas todas.
Fue un buen encuentro, en donde, para empezar, reconoció el desgaste de la marca PRI, lo que los obliga, dice, al consabido cambio para mejorar, desde la esfera municipal, abriendo la puerta a la participación de los sonorenses y abanderando sus mejores causas.
No niega su deseo de ser candidato a la gubernatura, pero sabedor de su circunstancia, también acepta sin ambages la construcción de una gran alianza con otras fuerzas políticas que pudieran arropar las aspiraciones del alcalde hermosillense, Antonio “Toño” Astiazarán, el opositor mejor posicionado para aspirar al cargo.
Sin duda, Víctor Hugo es un cuadro de sapiencia, con el que el PRI puede construir acuerdos, no solo con los representantes de los partidos aliancistas opositores, sino con los del mismo partido oficial, llegado el caso. No tiene telarañas mentales. Y hace bien. Los actuales tiempos lo exigen.
ENCUADRE PUNZANTE
Alguien pudiera pensar que solo se trata de un “charalito” en un mar de hambrientos tiburones, pero la detención del alcalde oaxaqueño, militante de Morena, Miguel Sánchez Altamirano, no es enchílame otra gorda. Detenido por fuerzas federales, el munícipe es acusado desde extorsión hasta narcomenudeo. Una fichita.
Sí, ya se que me van a decir que porqué no agarran a los peces gordos como los narcopolíticos o los huachicoleros dentro del mismo gobierno, y solo les puedo responder que no sé, pero por algo se empieza, ¿o no?
Pero como las buenas noticias nunca llegan solas, ahí tenemos el caso de un hijo del alcalde morenista de Tecamachalco, Mateo Hernández, secuestrado desde la semana pasada. El joven fue localizado, sin vida, encobijado, con señas de violencia en su cuerpo, sobre un paraje conocido como “La Tabla”, en el municipio de Nicolás Bravo, Puebla. Tan solo tenía 16 años.
¿Cómo explicarles a los papás del joven que los homicidios dolosos se han reducido un 53 por ciento en México?
Una cifra que tanto le gusta presumir a la presidenta Sheinbaum.
CARPE DIEM
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