Génova, Cristóbal  Colón y nuestra raza


Breve ensayo

Héctor Rodríguez Espinoza

I.- DECISIÓN. Un viaje turístico panorámico por el Viejo Mundo es un sueño realizable, acopiando ahorros y crédito responsable, con asesoría de Travesías Mundiales. Nunca olvidaremos las vivencias y anécdotas.

Es impactante para estudiar nuestra génesis como entidad fronteriza de nuestra Árido América, rincón fuerte y generoso de la patria. ¿Por qué?  La conquista y colonización –incruenta, a diferencia del centro del país- se inició ¡hasta octubre de 1629!, cuatro siglos después que en Mesoamérica; florecimiento del Medievo europeo. Mientras eso sucedía allá, aquí nuestras etnias Guarijía, Mayo, Yaqui, Ópata y Alta Pimería ¡sobrevivían en escasos cuerpos de agua, cazadores y recolectores, con taparrabos, descalzos y sin religión! 

II.- EL RENACIMIENTO. Movimiento cultural en Europa Occidental, siglos XV y XVI, exponentes en artes, renovación en las ciencias naturales y humanas y en política. Italia, su nacimiento y desarrollo. Fruto de la difusión del humanismo, determinaron nueva concepción del mundo. Retomaba elementos de la cultura clásica, los valores de la cultura grecolatina y a la contemplación libre de la naturaleza, tras siglos de predominio de una mentalidad más rígida y dogmática. Planteó sustituir el teocentrismo medieval por antropocentrismo.

Comenzamos el viaje desde la capital de España. Para los amantes de la literatura, evoco y comparto un trozo:

De regreso de Niza y del Principado de Mónaco hacia Venecia e Italia, en nuestro cómodo autobús de Europamundo, colmándonos la pupila de paisajes inolvidables, fotos, narración didáctica de nuestra guía madrileña. Ninguna experiencia cultural es completa sin ingrediente histórico. Tratándose de Génova, refrescamos la Geografía de nuestra educación básica y valoramos al “gran genovés”.

III.- CRISTÓBAL COLÓN. ¿POR QUÉ EL CONFLICTIVO ENCUENTRO CULTURAL CON INDIAS OCCIDENTALES?

Los pastores de Europa del norte sólo podían conservar unas cuantas reses vivas durante largos inviernos y la mayor parte de los rebaños era sacrificada en otoño; sin especias, particularmente pimienta para conservar la carne que se estropeaba pronto, más que condimento o capricho, los ganaderos, para evitar la ruina, tenían que comprarla, pero sólo se podía conseguir de los mercaderes árabes en sus camellos, sólo aceptaban oro y en Europa era escaso. La alternativa era el océano, pero eran enormes y peligrosos, por “seres que engullían barcos y hombres”.

Pudiera haber alternativa, según el portugués Enrique El Navegante. Los portugueses llegaron hasta la costa de oro, en Sierra Leona (África occidental, al norte con Guinea), podían encontrar mucho.

¿Tenía final África? ¿Podían los barcos rodearla y llegar hasta la India y las islas de las especias? Si la respuesta era sí, se negociaría directamente con los mercaderes y acabar con la necesidad de pagarles oro a los árabes.

¿Se puede encontrar una ruta hacia las Indias orientales, fuente de las especias, para comprar directamente a los que las cultivaban y monopolizar su comercio y sus beneficios?

El Índico infectado de piratas musulmanes, ruta peligrosa. Los portugueses y españoles soñaron con una hacia el oeste. Cristóbal Colón la realizó.

Italia lo reclama como hijo nativo, nació en su suelo, Génova, pero en todo lo demás no fue italiano. Puede que fuera hijo de padres judío españoles exiliados por la Inquisición... pero llegó a Portugal en 1476.

Navegante brillante, probable “un poco loco”, valiente, experimentó, trazó una ruta correcta hacia las Indias, pero con graves errores de cálculo, por la ignorancia y cartas imprecisas. Le hizo estar seguro que China estaba a 6, 200 km. de Islas Canarias, casi el lugar donde se encuentra América.

En Portugal no le hicieron caso. En España les dijo a Fernando e Isabel que su convicción procedía de pasajes de la Biblia, no de los mapas, descabelladas fuentes geográficas no convincentes. Tras años de negociación, los reyes se quedaron pasmados ante sus demandas: que se le enobleciera, sus títulos pasasen a su familia y recibir un 10% de las transacciones en las tierras descubiertas. Se negaron, fue a Francia e Inglaterra, pero al final lo apoyaron para navegar hasta las costas asiáticas a través del atlántico hacia el oeste.

Le ayudó Martín Alonso Pinzón, que navegó en La Pinta. El 3 de agosto de 1492 zarparon las carabelas La niña, La pinta y la Santa María, del Cabo de Palos. La tripulación ignorante y supersticiosa, Colón se dio cuenta que hacerles navegar al oeste a través del océano, semana tras semana, sería difícil, quería ocultarle la distancia que avanzaba cada día, por miedo a que vendieran sus secretos. En su registro abundan contradicciones, calculó desastrosamente mal la altura de la estrella polar. Los mapamundis de la época eran erróneos, pero nadie lo sabía; es probable que fuese cartógrafo, se dice que se ganó la vida vendiendo mapas y libros.

Colón apareció en América el 12 de octubre de 1492, desembarcó en una islita de las Bahamas, la bautizó como San Salvador; para él era Japón o Cipango. No había ni pimienta, ni clavo, ni canela, ni nuez moscada. Había oro.

Es irónico que nunca supo que había llegado al nuevo mundo. Hizo 4 viajes a las Indias, siempre creyó que estaba en las Indias orientales, que Japón y China estaban cerca y que la India esperaba detrás del horizonte. Otros detrás comprendieron dónde estaban y encontraron cosas maravillosas y extrañas con abundante oro y plata, tabaco y algodón, que cambiarían la vida.

IV.- LOS ARAWAKS, PRIMER PUEBLO DEL CONTACTO.

Fue el primer pueblo conocido como taínos por compartir el idioma arawak con otros de las Antillas. Una sociedad agrícola y comunal, que llegaron desde Sudamérica hace más de 4 mil años y se basaban en el maíz, la yuca y la batata. Se organizaban con caciques y mantenían disputas territoriales con los caribes, que se extendían por lo que hoy es Centroamérica. De su arribo a tierra firme –que cambió el mundo para siempre-, en su Diario escribió:

“No llevan armas, ni las conocen. Al enseñarles una espada, la cogieron por la hoja y se cortaron al no saber lo que era. No tienen hierro. Sus lanzas son de caña… serían unos criados magníficos…con cincuenta hombres los subyugaríamos a todos y con ellos haríamos lo que quisiéramos”.

Los caciques les permitieron construir el fuerte de Navidad, primera base militar española en América. La expedición los calificó de ingenuos y después de que Colón se percatara del oro en nariz y orejas, dio origen la empresa fundamental del ‘descubrimiento’: carrera frenética por especias y oro e inaugurar una ruta comercial segura por el Atlántico que permitiría a España lanzar nuevas expediciones.

Su informe a la Corte de Madrid le aseguró recursos para otra expedición. Fue el comienzo de largo proceso de explotación y subyugación de los pueblos, esclavitud, trabajos forzados y tortura, que comenzó con los awaraks y se replicó en cada región de tierra firme en las décadas posteriores.

El historiador estadounidense Howard Zinn explica el contexto de las expediciones posteriores de Colón con indígenas:

“El objetivo era claro: obtener esclavos y oro. Fueron por el Caribe, de isla en isla, apresando indígenas. Pero a medida que se iba corriendo la voz acerca de las intenciones europeas, iban encontrando cada vez más poblados vacíos. En Haití vieron que los marineros que habían dejado en Fuerte Navidad habían muerto en batalla con indígenas después de merodear por la isla en cuadrillas en busca de oro, atrapando a mujeres y niños para convertirlos en esclavos para el sexo.

En Cicao, Haití, donde imaginaban la existencia de enormes yacimientos de oro, ordenaron que todos los mayores de catorce años recogieran cierta cantidad cada tres meses. Cuando se la traían, les daban un colgante de cobre para su cuello. A los que encontraban sin colgante, les cortaban las manos y se desangraban hasta la muerte”.

La mayor parte de lo que sabemos sobre el contacto es gracias a fray Bartolomé de las Casas, el cronista más importante, cuyas descripciones fueron contrapeso a los intereses de la Corona y a los informes de Colón. Escribió sobre el trato a los nativos por las tres expediciones sucesivas a la de 1492:

“Testimonios interminables… dan fe del temperamento benigno y pacífico de los nativos… El almirante, es verdad, fue tan ciego como los que le vinieron detrás, y tenía tantas ansias de complacer al rey, que cometió crímenes irreparables contra los indígenas.”

Según censos de 1570 (treinta años después de la llegada de Colón), de los cientos de miles de arawaks, había poco más de 200. Para el siglo XVII, los informes de 1650 consideraban que no quedaba uno sólo.

V.- LIBROS Y FINAL. ¿Cuál era el libro de cabecera de Colón? Organizó cuatro viajes o expediciones al Nuevo Mundo. Tres exploratorios y uno colonizador. Se acompañó de “Los viajes de Sir John Mandeville”, aventuras en el que un caballero inglés narra su recorrido a Tierra Santa, India, China, Libia y Etiopía en 1322. Circuló con éxito por Europa a partir de 1357, traducido a muchos idiomas. Su autor sigue desconocido pero satisface la atracción hacia los viajes y las leyendas fantásticas. A pesar de que la mayor parte de lo que relata son hechos imposibles, la tenía como una de sus obras de cabecera con El libro de las maravillas, de Marco Polo. Lo tendría como referencia –el ejemplar de su biblioteca tiene anotaciones– porque se muestra la idea bastante correcta de la forma de la Tierra, conocimientos sobre la latitud de la observación de la estrella Polar y la posibilidad de navegar alrededor del mundo yendo hacia el este y llegar al lugar de origen otra vez.

Su vida privada acabó fatal; aunque fuera un marinero magnífico, fue un desastre como administrador, los Reyes católicos no tardaron en darse cuenta.

VI.- MAGALLANES. Los españoles eligieron al portugués Fernando de Magallanes para que resolviera ese problema. Alcanzó la Bahía de Río de Janeiro y entró en el mar del sur, iniciaron el cruce del océano pacífico, por sus aguas tranquilas y hasta las Filipinas, donde murió y solamente un barco -bajo el mando del vasco Juan Sebastián Elcano- volvió a España, primero que dio la vuelta al mundo.

Se había demostrado que todos los océanos estaban conectados y nadie podía no pensar que la tierra era redonda. Españoles y portugueses consiguieron mantener el monopolio del comercio entre oriente y occidente.

VII.- RAZA PARA JOSÉ AGUSTÍN ORTIZ PINCHETTI. El día de la Raza, fiesta nacional de España fue observado en México hasta el siglo pasado. Durante la Revolución, se dudó su festejo, sin embargo Carranza y Portes Gil lo consagraron.

Cerca de la celebración del 500 aniversario del “descubrimiento de América” se eliminó la glorificación de la invasión europea y se le nombró encuentro de dos civilizaciones. Pero la tendencia a condenar la Conquista ha prosperado y lejos de celebrarla se ha vuelto nefasta. ¿Ha subsistido la raza infamemente atacada por los españoles?

Los indígenas de Mesoamérica eran cerca de 20 millones y al final de la Colonia no quedaban más allá de 3 en muy malas condiciones. Explotación y genocidio. Nada que celebrar. No hay conquista ni invasión tersas.

Los españoles trajeron: piojos, pulgas, ratas y pandemias y enorme mortandad. Los indígenas sin defensas contra la viruela, el sarampión, la tos ferina, la gripe, la difteria ni el tifus (como ahora con la pandemia 2020); padecieron su desastre, perdían mano de obra gratuita, con lo que se fincó la Colonia.

La raza combinó indígenas, blancos, hispanos y negros, heredada y dividida en estratos y castas. No homogénea ni había razón para sentirse orgullosa, pero es la nuestra, laboriosa, ingenio y una sensibilidad artística asombrosa.

Es a la que tendríamos que festejar, festejarnos, concluye Ortiz Pinchetti.

VIII.- LA CUESTIÓN CULTURAL. Sea lo que haya sido el conflicto de los dos mundos encontradas a partir de aquel 12 de octubre de 1492 y su belicoso y sanguinario desarrollo intra civilizatorio, el debate eterno es parte del difícil y combinado avance cultural de dos continentes de nuestro planeta.

¿Perdón? ¿A quién (es)? ¿Mantener o derribar las estatuas del navegante Colón? ¿Es, la causa (encuentro) de la causa (conquista sanguinaria), la causa del mal causado (desigualdad, racismo y clasismo nacional) por 500 años?  


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